Libertas vel mors

Ideología, libertad o muerte.

La deriva de la Desunión Europea

¿Quién se cree esta pantomima llamada Unión Europea? Los países miembros no están en nada de acuerdo y no sólo eso, sino que encima en las únicas propuestas que tienen en común son para su PROPIO BENEFICIO. Hace meses salió a la luz que la Unión Europea criticaba a España por su baja calidad democrática, ¿ha pasado algo más allá de eso? No. También se ha visto las diferencias a la hora de ejecutar las leyes de políticos catalanes que demuestran una total desconexión entre los estados miembros de la Desunión Europea. Las políticas en materia de inmigración de Hungría contrastadas con las de España nos demuestran, una vez más, la Desunión Europea y no hablemos de esta basura que enmascaran con protección a los creadores que están votando ahora mismo. Prometen el oro a los creadores pobres, cuando en realidad como sucedió con la SGAE sólo servirá para pagar desmanes.

Hemos durado poco y como Grecia, nuestras polis no han tardado en matarse las unas a las otras. Reverte ponía de ejemplo Roma, pero nunca fuimos un Imperio Europeo, nuestro modelo siempre ha sido helenístico, disperso, disgregado, a la espera del Napoleón-Magno de turno, cuyo reinado fuese una oasis en un océano de arenas movedizas.

Europa está a la deriva, gobernada por avariciosos desde Burselas que viven en una burbuja de aire violeta de los billetes que usan a diario, ajena a la realidad. El fascismo va a vencer y lo va a hacer porque la negligencia de los líderes y si indginidad va a sembrar de votos indignados a muchos obreros y obreras que están acorralados y que caerán con facilidad el discurso xenófobo y cuando eso ocurra, no vociferen, ¡qué malo es el fascismo!, mejor respondanse: ¡QUE MALOS FUIMOS NOSOTROS!

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The times we are a changin’

Haciendo mías las palabras de la conocidísima canción de Bob Dylan y con un pequeño retoque encabezo este artículo.

El mundo que estamos cambiando. Antes de nada, me gustaría hacer un ejercicio de simulación. Ejerciten su imaginación y hagan suya la imagen. Imagínense los más mayores que son un walkman y van por la calle y se encuentran con un smartphone. Sin entrar a comparar cuál es mejor o peor, sencillamente mirándose y comprendiendo que mientras ustedes como walkman necesitan girar una cinta, el smartphone sólo necesita un teclado táctil y un botón para volver al principio.  Ustedes necesitaban de pilas y el smartphone necesita de una batería. Para ustedes el mundo tiene dos caras, para el smartphone el acceso inmenso que le proporciona la web. No pueden exigirle al smartphone que funcione con pilas porque sería estúpido. Son diferentes.

Creo que en todo esto es necesario recordar la obra de Hegel y más atrás, lo que los franceses pre-revolucionarios entendían como “espíritu de una nación”. El mundo cambia y ustedes no pueden pretender que el mundo que ya no será suyo siga moviéndose con sus pilas. Eso es estúpido y sólo lleva a un estado de frutración propio del necio.

Existen ámbitos que desde posturas de walkman no dejan de ser reconocibles de una enorme ignorancia y un sentimiento proto-nostálgico. Todo tiempo pasado fue mejor. Todo valor pasado fue mejor. En nuestra época eran los libros mejores. En nuestro tiempo no teníamos videojuegos. Nosotros teníamos trabajos de verdad. Los niños de hoy en día están abducidos por los móviles. ¿Les suena? Si no sólo les suena, sino que lo han dicho alguna vez, les toca reflexionar.

Todo tiempo es mejor o peor para alguien o algo, ya sea visto desde la perspectiva o desde la experiencia personal, desde el análisis o desde el desconocimiento y el prejuicio. La Alemania nazi -otrora ejemplificación de cualquier tipo de mierda de argumentación- era un buen estado para los que eran nacionalsocialistas y un lugar de mierda para los/as judíos/as. Por lo que la afirmación sistemática de que antes era mejor es un acto de atrevimiento y estupidez sin paragón. Los tiempos cambian y si algo nos enseñó el sofismo y el escepticismo es que detrás de la fábula maniquea de Sócrates, la única verdad universal es que no existe ninguna verdad universal. Los tiempos futuros no serán mejores, ni peores, serán lo que deban ser, lo que nosotros/as hagamos de ellos. Ni más, ni menos y todo el añadido que ustedes crean es un acto de estupidez propiciada por la soberbia.

El videojuego es el signo de estos tiempos. Ya asomó la pata durante décadas trás, pero ahora es mucho más palpable. Los videojuegos han venido para quedarse y el mundo digital ha venido para cambiar lo que consideramos “normal”, “mejor”. Hace tiempo que como docente me pregunto: “¿por qué ya no sirve de nada saberse la lista de los reyes godos de memoria?” Y, luego me respondí, porque a un solo clic, en un instante tengo esa información en la web, entonces: ¿qué debo saber? Pues debo saber si esa información es veraz, ergo lo que debe nacer no es una enciclopedia humana, sino un científico/a que no articule opiniones sin contrastar, que no se detenga en la primera web que le cite una lista de reyes godos, y que entienda y sepa que esos reyes formaron parte de nuestra cultura y eran seres humanos como nosotros/as. El videojuego es visto desde perspectivas del walkman como un enemigo de la cultura, como un enemigo de los estudios y como algo relacionado con la infancia, como hicieron con el cómic y como hicieron con parte del cine en sus comienzos, como sucedió con la fotografía del siglo XIX que sólo servía para fotos de muertos.  Cuando su hijo/a está mirando el móvil no es mucho peor que cuando usted se tiraba tardes y tardes jugando a un balón de fútbol. ¿El ejercicio físico? Resulta curioso que sea esta generación la que más se cuida físicamente al contrario que aquellos niños/as que jugaban al balón de fútbol. Veo gimnasio repletos de personas que usan sus móviles y a la vez hacen ejercicio físico y no percibo que eso sea malo. El problema no reside en la tecnología, ni en la adicción, sino -como en la lista de los reyes godos en la forma-  el cómo lo llevemos.

Cuando las pruebas de los/as alumnos/as bajan es fácil disparar a un videojuego. “Pierden el tiempo jugando”. ¿Pierden el tiempo? O tal vez el tiempo que invierten en una enseñanza escolástica es tiempo perdido. Quizás en vez de preocuparnos porqué esos niños/as tienen que ser contenedores de basura de alta calidad, deberíamos preocuparnos porqué deberían ser críticos y capaces de diferenciar fake news cuando las ven o descubrir un discurso neofascista escondido en “democracia” cuando lo oyen. Quizás sería más valorable criticar una cultura que ama el deporte y lo encumbra en dinero y fama, llevando a sus aficionados/as a un estado zombie y de irracionalidad -sé muy lo que digo, soy seguidor del Real Madrid.- que criticar a los videojuegos, pero es normal que no se haga eso, porque los/As viejos/as se resisten a entender la verdad: vuestro tiempo terminó. No tenéis, ni queréis conocer las fórmulas del mundo del mañana. No comprendéis lo que está por venir y lo que vendrán me arrastrará a mí también -que ya no soy joven- y cambiará y vendrán otros/as después y cambiarán a quienes les precedieron. Es ley de vida, sin embargo, mientras vosotros/as lloráis como reyes que desesperadamente se agarran a un título como Luis XVI, yo prefiero sentarme en la dignidad de Cicerón, quien tras ver que el tiempo de juego había acabado para él, dejó que sucediera. Cicerón detuvo a Catalina, pero no salvó a la República Romana de su final porque ya no le tocaba actuar.

Ayer, durante la conferencia del E3 había 115 mil personas viendo a cinco chavales tumbados en un sofá: Dayo, Alexelcapo, Ibai, Felipez y Chio. Comentando una conferencia en EEUU sobre lanzamientos de videojuegos entre este año y el que viene. Y eso no se puede entender, no lo pueden entender porque son un walkman y piensan que el smartphone va a pilas. No entienden porqué no cambia de cara, porqué no gira la rueda con un boli bic. Y no lo van a entender, a diferencia de vosotros/as viejos/as, yo -como joven-viejo- sí lo entiendo, aunque no lo comparta del todo.  Y ser viejo/a no es un insulto o un menosprecio, es la realidad. Me estoy haciendo viejo, sois viejos/as y si no comprendéis lo que está por venir y lo que está viniendo es que sois como franceses estúpidos ante la primera guerra mundial y esa juventud efervescente que pedía a gritos un enfrentamiento armado con los hijos de Prusia.

Lanzar la piedra sobre el videojuego o esperar que con una regulación se solucionará es ridículo. La mirada está sobre los padres y madres que no entienden el mundo en el que viven, que no comprenden que el mundo está cambiando y que al igual que ellos/as la liaron parda con el hippismo o el movimiento punk, ahora sus hijos/as están haciendo lo suyo. ¿Jóvenes perdidos? ¿Acaso no había jóvenes perdidos en los ochenta? ¿En los 90? Seguramente muchos/as de quienes ahora hablan de estos jóvenes perdidos en los videojuegos admiren la obra de franceses muertos a finales del siglo XIX, tiene gracia el asunto. ¿Les recuerdo a ustedes lo que pensaban de esos franceses? Que eran bohemios perdidos. ¿Qué creían de los impresionistas a los que ahora admiráis? ¿Qué pensaban de la vida de Quevedo o de la vida disoluta de Lope de Vega? ¿Qué pensaban de Goya, al que llegaron a despreciar? ¿Qué fue de Mozart en sus últimos años de vida? ¿Quién soportaba a Miguel Ángel? No, no digo que todos los jóvenes que se han perdido y se están perdiendo sean genios del arte o artistas, pero sí les digo que “perderse” en juventud es lo más normal del ser humano, porque el ser humano ES. Y toda la ley, la norma, la civilización, no ha hecho que el ser humano DEJE DE SER, sino que lo ha ocultado un poco.  Cuando Lope se encamaba con mujeres todo el día ¿Dejó de ser Lope de Vega? ¿Acaso para crear debes vivir en un monasterio? ¿Acaso para vivir debes estar encerrado leyendo? Esos prejuicios desde una postura de ingenua superidad moral son pobres argumentos intelectuales.

La educación va a cambiar y no tendrá sentido saberse de memoria la obra de Lope, sino saber dónde encontrarlo y si la fuente donde lo hemos encontrado es fiable. Saber recurrir a él y extraer los datos exactos de la web. El futuro laboral cuando las máquinas tomen puestos de esfuerzo físico será un mundo que premiará la creatividad y la capacidad crítica para tomar decisiones y no los conocimientos. Los conocimientos, más fiables, a todas horas los tengo a un solo clic en la biblioteca nacional o en el cervantes virtual. Ahí están las fuentes. La memoria será un hardware externo que tendremos en nuestro cerebro. No tiene ningún puto sentido saberse de memoria los reyes godos, sino sé qué coño hacer con esa información y sólo me servirá para fardar en una barra de bar. El empresario ya tiene todos esos “conocimientos” en tutoriales y a un solo clic, quiere a alguien que sepa qué hacer con ellos y que sepa encontrarlos y asegurarle que son fuentes fiables. La educación memorísitca está abocada al fracaso y a la muerte y eso, ¿hará a seres humanos más dependientes de la tecnología? Probablemente, pero mientras nuestros/as abuelos/as no tenían ni puta idea de qué era un samurai, nosotros/as tendremos acceso casi ilimitado a todo tipo de información y seremos -gracias a la complementación humana.- superiores en muchos sentidos. El problema estará en si seremos capaces de llevar a buen puerto ese estado cero superior. El nuevo humano, ampliado tecnológicamente, vivirá más, tendrá más memoria, podrá ver la realidad aumentada, y nuestro reto no será que memorice datos, sino que ejerza este poder de manera responsable, cívica y racional. Alejado de la estupidez de la patria, la moral, la religión y la pasión y entregándose a un futuro glorioso que anhela una raza humana sin fronteras, sin la irracionalidad, templada y social.

El tiempo que estamos cambiando. Te guste o no, me guste o no. Va a pasar y no tienes nada que hacer, salvo aceptarlo, aconsejar en tu experiencia y RESIGNARTE. Es lo que hago y haré yo como viejoven que soy.

España ha muerto I

Oír mientras se lee. 

Desde la subjetividad.

Escribo desde el pesar, creyendo que algún día nuestr@s niet@s mirarán estas palabras y se preguntarán: ¿por qué tuviste razón?. Esta entrada no va dirigida a los que habitan las trincheras, sino a sus sucesores -los que queden con vida-. A vosotr@s que habéis heredado un extraño mundo lleno de censuras, cataduras morales, les diré que no todos, que no siempre fuimos así. Les explicaré que de vivir en España estarán pisando una tierra hermosa yerma de vida humana.

España es reino de tumbas y cielo de cainistas. Nunca tuvimos la mesura como argumento -la Guerra Civil, la guerra carlista, hasta las revueltas contra Carlos V.- pocas veces hemos meditado bien las cosas -Junta de Valladolid, la Toma de Granada son unas de nuestras excepciones.- Eso ha sido así, y de alguna forma hemos querido que así siga siendo.

Lo que yo estoy viviendo ahora no es un tiempo peor o mejor, sólo es uno más desesperado, más radical, el miedo, la ira, el odio se están apoderando de cada célula; y para nosotr@s es fácil odiar. Es estúpido alegar a una especie de genética intrínseca en el español o la española para la hiel, no obstante es imposible no creen en esta mágica puesta en escena cuando se trata del acerbo del odio.

Quisiera contaros porqué un país tiene medios de comunicación que llaman a “canción de mierda”, que tienen a periodistas animando a “bombardear a Barcelona”, que lanzan consignas neofascistas al grito de “estos fascistas censores”, quisiera explicarles la perversión en el lenguaje, el o con nosotros o contra nosotros de las trincheras mediáticas; pero ¿cómo hacerlo? ¿Cómo puede alguien entender esto? La palabra fascismo ha visto su uso deteriorado, permitiendo a los verdaderos fascistas usarla como arma contra quienes se les oponen. Y ¿la izquierda? ¿Qué hace la izquierda? La izquierda -desde que vino Lenon y Gandhi- sigue embobada en sí misma, hija de la Escuela de Frankfurt -de la que aún chupa teta- y de Mayo del 68, desesperada por encontrar un nuevo Che mientras se desgarra y asesina a sí misma. Tanto es así que hasta el feminismo se mata a sí mismo sobre cuestiones imperialistas o sobre el papel de los aliados en el movimiento; pero por encima de todo ¿cómo puedo explicaros esta vorágine de locura?

España no ha muerto hoy, no murió ayer, ni morirá mañana, España es un zombie que deambula enferma de sí misma. España nunca fue real, España fue una ilusión, un sueño único que se concentró y terminó con Felipe II en las costas de Inglaterra. Ahí murió España, todo lo demás son los coletazos de orgullosos intentando devolver una gloria que no existe. Somos púgiles golpeando sombras, exahustos, cuyos egos les impiden asumir la derrota. España no puede sostenerse cuando ni siquiera los españoles creen en ella y cuando los que creen en ella parecen simios deslenguados y sin carácter ni concepto de modernidad. El tiempo para España ya fue y si se mantiene es porque el titán que construyeron los reyes católicos -apuntalado por Carlos V y Felipe II- aún se niega a caer.

Para explicaros lo que está sucediendo y lo que estáis sufriendo… debería empezar por explicaros cómo es el español ahora. Para mí, el español es una montaña de contradicciones: muchos españoles se avergüenzan de una nación que idolatra toreros y la prensa rosa, otros de la marabunda de animalistas y feministas a las que considera arrogantes, jóvenes y estúpidas, existen fuerzas muy opuestas en España, como si la mesura te convirtiera en enemigo público de ambas fuerzas. En España si estás de un bando, sólo puedes hacer una cosa: atacar al bando contrario. Nunca hacer autocrítica, nunca dar valor al opositor/a, siempre tener la pica lista y el mosquetón para abrir en canal al rival. La democracia de trincheras… España sólo puede ser unida mediante la fuerza de un miserable dictador o mediante los engaños en un referendum que incluyó una Monarquía pactada sin opinión expresa al pueblo o con los lázaros de Cánovas, o bajo la bota de la Inquisición después de Trento, eso dice muy poco y mucho de nosotros. Capaces de sobrevivir a nuestra propia cuchilla, siempre dejando un rastro de sangre en el suelo, pero nunca muertos, nunca vencidos. Eso es ser español, aunque en ocasiones sea la estupidez más grande nunca vista. Aunque a veces tengas que decir: basta. Aunque a veces sólo debas sentarte de una puta vez y dejar que te curen.

España ha fracaso como nación porque no ha mirado hacia delante, porque siempre ha tenido un mapa que le recordaba quien fue, lo que hizo y porque siempre ha tenido un grupo de personas dispuestas -desde dentro- a suicidar esta nación o -desde dentro- a exaltarlo hasta la estupidez. Parece que España o es perfecta o es una mierda, esa es la óptica, la retórica con la que podemos definir el autoconcepto de España.

Y os preguntaréis ¿has dicho algo? Tiempo al tiempo… tiempo al tiempo…

¿El derecho o el poder? II

¿Cómo se articula este poder en Cataluña? Si fuéramos objetivos, el independentismo es una amenaza para el status quo actual por lo que es lógico que las fuerzas políticas y mediáticas -al servicio de intereses nacionales- actúen con toda la maquinaria y manipulación posible. Quienes vean inmoralidad en ello es que no entienden nada de ser humano, lo mismo que hacen los atláteres del secesionismo. Al fin y al cabo es una cuestión de poderes enfrentados que necesitan ubicarse en posiciones de confrontración para alimentar a sus huestes.

En una trinchera ideológica aceptas hasta que tu compañer@ del alma sea un psicópata, sin embargo, sin entrar a detalle en las falacias, las mentiras, el insulto, hagamos un ejercicio objetivo para valorar y responder la siguiente pregunta: ¿tiene Cataluña el poder para ejercer su propio derecho?

Antes de nada, cuando me refiero a Cataluña hablo del territorio autonómico y de sus gentes, aquellas que viven allí; cuando me refiero a poder, hablo de este tipo de poder de macropolítica que expliqué antes; cuando hablo de propio derecho estoy situando a un derecho dentro de una supuesta República Catalana independiente; cuando hablo de ejercer estoy diciendo que podrán imponer este derecho sin intromisiones externas o al menos, no fuertes intromisiones.

¿Posee el independentismo el Poder suficiente para implantar su derecho? Sea quizás la pregunta más adecuada.

1-Poder económico: No me atrevería a decir que la economía catalana se hundirá, ni que tampoco despegará, este es el campo en el que tengo más dudas. ¿Puede Cataluña reflotar en una autarquía? ¿Qué países harían acuerdos económicos con Cataluña? ¿Seguirían pudiendo mantener sus fuentes de ingresos sin las ventas al resto de España? ¿Cómo afectaría esto a su modelo económico? Si fuese economista tendría una aproximación, pero no lo soy, ni es mi materia. Mantendré, al menos, una “x” de duda. Creo que es la postura más sensata.

2-Poder social: ¿Tiene el independentismo una base social? Sí. ¿Suficiente? Pues ya no sabría decir, en las últimas elecciones parece que hay una mayoría independentista, pero, ¿es suficiente? Yo entiendo que para lograr el poder social se necesita más que una mayoría simple en unas elecciones, porque de lo contrario eso desembocaría en un estado de guerracivilismo; no obstante, no negaré que hay un poder social emergente y con una gran decisión. Si tuviera que decantarme en uno de los aspectos más fuertes dentro del independentismo sería este. Sí, existe un poder social. ¿Suficiente? Yo diría que no, pero tampoco me mojaría.

3-Poder militar: Este es el más claro. No. En el mismo momento en el que los Mossos no supieron adaptarse al modelo independentista tras el 155 se observó claramente que carecían de poder militar. Sin poder militar no eres nadie. Es casi imposible, por no decir un milagro que un estado de derecho se forje sin un poder militar que lo proteja. También es cierto que de existir una legitimidad para iniciar un conflicto militar ambas partes -España aún ganando- saldrían muy perjudicadas; por ello me parece una temeridad que los perros al servicio del poder que se hacen llamar periodistas sigan inflamando el ambiente. Irresponsable y peligroso, pero no me extraña viniendo de perros a sueldo.

Dado este análisis, sin tampoco ser muy listo, uno puede deducir que el independentismo no tiene poder para hacer prevalecer su derecho. Imaginemos que existe una mayoría del 80% de la población que quiere la independencia, que esa mayoría se moviliza, que cogen las armas. Hablaríamos de palabras muy serias. Hablaríamos de una revuelta, de una revolución como tantas otras en la historia y ahí daría igual el poder económico o militar, sin embargo no es la situación. El independentismo tiene una masa social, pero no tiene ningún otro poder relevante para hacer frente a una situación en la que deba proteger su derecho.

Cataluña no es que tenga o no derecho a la autodeterminación o que sea legal o ilegal, es que el independentismo carece del poder para autodeterminarse. La ley es papel arbitrario, ni más ni menos, si alguien poderoso quiere cambiarla, la cambia y convierte lo ilegal en legal y viceversa, quien sea tan estúpid@ de adheridad a la legalidad para sustentar su postura es que es un necio o un malvado.

Ignatius Farray

¿Quién es y por qué debería importarnos? Ignatius era ese excéntrico Loco de las coles de la Hora Chanante que poco a pooc y con un discurso “violento” se hizo un hueco en la esfera de los monólogos. No faltaban en sus monólogos insultos y provocaciones directas que rozaban la incomodidad en los asistentes, que abstraidos por “el protocolo en un monólogo” aguantaban al feroz Ignatius. Él representa el futuro y el presente, la crisis existencial tras el derrumbamiento de los plácidos años de ZP. El “No a la Guerra”, la burbuja inmobiliaria que iba a estallar, pero no lo hacía, los obreros con bmw, la moda cani por todos los barrios, esa España y ese mundo quedó atrás. Ignatius representa el mundo actual, la inmediatez de un movimiento en crisis, que necesita buscarse su identidad. Esa izquierda que ha volcado sus esfuerzos en la corrección política ha acabado cayendo presa de la censura de derechas e Ignatius, desde la Commedia, le está dando un espacio lingüístico a la izquierda que había perdido.

Ignatius se ríe de todo y de todos, pero sobre todo de sí mismo. Él produce ese efecto eferverscente de vesania en sus actuaciones, de encuentro entre desconocidos. La Commedia es el salvavidas de quienes viven ahogados por la censura política y el drama de un mundo en crisis; llegados a este punto no podíamos ni reírnos tras la devastadora pérdida de derechos, Ignatius abrió la puerta y dijo: desde la izquierda también podemos reírnos de la izquierda.Resulta difícil explicarle a un cultivado individuo de izquierdas que la sencillez de una risa vale más que los 1000 autores neomarxistas que haya leído en la oscuridad de su cuarto, que el valor de una risa llega a más obreros y obreras que un discurso petulante de soberbia intelectual. Ignatius lo atrapa, atrapa la esencia moderna de la izquierda. Ignatius es el Durruti de nuestros tiempos. Durruti necesitaba un discurso bélico, violento, necesitaba azuzar y agitar a las masas, sin embargo Ignatius sólo necesita expandir una ola de carcajadas por todo el público y atrapar en su transparente verdad la sonrisa de la gente.

La Commedia parece sencilla como también lo parecían los cuadros de Picasso, sin embargo tras ella hay mucho más; hay un pensamiento y una intención; hay un plan. Ignatius no teme vender su dignidad, sacrificar su imagen para llevar hasta las últimas consecuencias la Commedia. Si en la américa del siglo pasado Lenny Bruce era un revolucionario por decir lo que decía, en la Europa post-moderna de Twitter y la ofensa, Ignatius es nuestro revolucionario.

Para la derecha, el humor siempre ha sido enemigo de su status quo, Sólo estaba permitido un humor clasista y bajo el prisma de verdad. Que alguien de ideología reaccionaria se riera de una minoría no era sino demostrar sus ideales políticos, que Ignatius se ría de sus islas no demuestra que él odie o menosprecie sus islas, al contrario, a través de la risa de sí mismo está poniendo en valor la falta de complejos, de miedos. Ignatius se ríe de sí mismo y de lo que es porque no quiere vivir -al menos durante sus actuaciones- con miedo, con límites.

Cuando Ignatius chupa un pezón, yo interpreto que está rompiendo barreras profundas en la forma de relacionarse de las personas. Ignatius desnuda y chupa el pezón de un desconocido para fundirse en un abrazo en un gesto de intimidad absoluta con un desconocido. ¿Acaso hay mayor gesto de izquierdas y aceptación? Ese grado de tolerancia que te lleva a chupar cualquier pezón, ese nivel de intimidad que gesta con desconocidos a los que no ha dirigido una palabra dos minutos antes, le convierten en alguien brillante. Logra dentro de la locura un grado de conexión que no pueden conseguir otros líderes actuales de la izquierda desde su púlpito de intelectualidad. Ignaitus convierte lo extraordinario en cotidiano. Vivimos en una sociedad que desconfía y reniega del extranjero, no sólo el foráneo allende nuestras fronteras, hablamos también de quienes no escuchan nuestra música, no tienen nuestros trabajos, no tienen nuestra ideología política. Somos grupos, núcleos contra otros núcleos y nadie traspasa esa frontera salvo bajo el prisma de un formalismo educado. Ignatius se pasa por el forro de los cojones toda convención social y abraza a extraños y paisanos por igual. Puede que después no te vayas de copas con él, pero durante el showtime, él te chupará un pezón y con la mayor hoenstidad del mundo se fundirá en un abrazo contigo declarándote su amistad eterna aunque no te conozca de nada. Lanzando un mensaje de afecto y aprecio a cualquiera que encuentre sin valorar raza, ideología o lo que sea.

Él es uno de los pilares de la salvación de la izquierda, un guía, un chamán, el sitio al que ir, el hogar donde refugiarse.

¿El derecho o poder? I

Hace unos días me vi el video sobre un debate entorno a la idea: ¿tiene Cataluña el derecho a la autodeterminación? Enesto Castro acertaba al hablar de la carencia de derecho como tal a la autodeterminación, citando argumentos sólidos como la herencia del derecho romano y la ilegalidad de acometer tal empeño. No discutiría jamás temas de derecho, sino el sentido mismo del derecho.

El problema no reside en el derecho legal o no, sino en la naturaleza del derecho y las fuerzas que lo promueven. Hobbes en su Leviatán afirmaba el hombre es un lobo para el hombre, de ahí extraía la necesidad de una autoridad; para mí -sin saberlo del todo Hobbes- reflejaba una definción escondida sobre el derecho que podía traducirse en una armadura que nos servía a los seres humanos como coraza para regular nuestras relaciones, y llevaba razón. Todos conocemos la realidad del derecho retributivo como eje fundamental para el ordenamiento de las relaciones en una comunidad humana, pero yo voy más allá. ¿Qué es la ley? ¿Qué es el derecho? Aunque sea una reglamentación bajo un consenso implícito o explícito en una comunidad, el derecho radica en la voluntad de poder. Esto es muy nietzschiano, no obstante me parece acertadísimo hablar de poder.

El derecho no existe sin un poder, en esencia quien articula el derecho tiene legitimidad a raiz de un poder, ya sea la imposición militar o el poder que le ha sido otorgado por una minoría o mayoría de la comunidad. A fin de cuentas, el derecho, aunque se vista de justicia, no es más que la explicitación de la voluntad de poder. Que yo no pueda matar no es una cuestión de poder individual, como individuo estoy capacitado para matar, “puedo matar”, no obstante las consecuencias y mi debilidad en el conjunto social convierte mi poder en inferioridad, en imposibilidad. No puedo matar porque el gobierno y las leyes, los policías y la maquinaria de justicia son más fuertes que yo, tienen más poder. Claro está que existe un componente emocional, yo no quiero matar, por ello ni me lo planteo, pero de hacerlo está claro que no tengo el poder para ser vencedor, en ese caso el Leviatán de Hobbes actuará en consecuencia y demos gracias a que lo hace, porque gracias a eso los débiles pueden defenderse de los fuertes.

Por lo que el derecho es poder y el poder es derecho. Las leyes son obedecidas si quien las dictamina tiene poder para hacerlas cumplir. Imagino que en ello se sustenta los usos del 155, ostentación de poder para hacer valer el derecho, sin embargo ¿qué es el derecho sin poder? Digamos que existe un derecho legitimado por un pueblo pequeño, sin embargo no lo pueden imponer porque el poder central posee -valga la redundancia- más poder. MÁS PODER. Hay un caso muy curioso a este respecto y es el ejemplo que expone Lope de Vega en Fuenteovejuna, él habla de una revolución del municipio frente al poder, sin embargo esta revolución es espuria, lo que está diciendo Lope es que este municipio ejerza su derecho en base a la adhesión a otro poder superior. Todos asumen el castigo y gritan el nombre del rey porque saben que de mostrarse insubordinados a todo poder serán masacrados, en esta ocasión prevalece el derecho de un pequeño pueblo gracias a su sumisión a otro poder mayor.

Y ahora bien, si hemos definido el derecho como poder. ¿Qué poderes existen en la macropolítica que define Deleuze y Guattari? Yo diría que el poder económico, el poder social y el poder militar. ¿Cuál prevalece? Depende del modelo y del sistema, durante una sociedad feudalista y latifundista el dinero carecía de valor en detrimento a las materias primas, en una sociedad capitalista el poder económico es superior y, tal vez, el poder social está siempre ahí. Continuará

 

Que no te engañen

        Lo sucedido con Pastrana demuestra una vez más que el lenguaje está siendo pervertido para culpabilizar a la izquierda, y ésta, de no andarse con ojo acaba entrando al trapo. Porque de quienes enuncian el derecho al anonimato son l@s primer@s en buscar alternativas para eliminarlo, al igual que quienes gritaban “libertad de expresión” en una plaza de toros, son los mismos que delatan al vecino, y encierran al disidente. Quienes aman la ley y luego se saltan, quienes hablan de democracia y luego la impugnan.

La izquierda puede pecar de infantil, dejarse llevar en un debate esteril, donde su propio pundonor y complejo hagan que se desvirtúe el tema. La palabra clave es ecuanimidad. Una palabra que debe velar ante cualquier otra. La justicia y el sistema de justicia expone un marco legislativo, que a tenor del contexto interpreta y juzga. Lo mismo sucede hoy, que no os engañen, destapar al identidad de una persona que ejerce un cargo público y lanza tuits como el de fusilar opositores, o ha sido punta de lanza para difundir datos personales no es lo mismo que eliminar el anonimato por completo de RRSS. Por mucho que los gurús de Twitter, ahora con el bolsillo lleno, clamen al cielo por lo contrario.

Porque no se ha de juzgar igual al ladrón que roba pañales para sus hij@s porque no tiene ni para comer, que al ladrón que los roba para revenderlos. Porque no es igual, porque la justicia no va sólo de lo que hagas, sino también del cuándo, el porqué, el cómo, el quién.

¿Vuelve Jerjes?

Cuando los líderes de Europa miran su bolsillo y ven más y más avaricia, todo lo que va a suceder ya acaeció. Y es que no hace tanto, según se mire, que Jerjes intentara por todos los medios conquistar las polis griegas, tras el fracaso de su padre. Por aquel entonces, no sólo tenía dinero, sino una ingente masa de soldados dispuestos a morir por su causa, esclavos en su mayoría y salvajes, quizás no menos que los griegos, pero qué decir, los griegos eran “nuestros salvajes”.

Por aquel entonces, la corrupción ya había afectado a parte de las polis, sin embargo el sentimiento de pertenencia superó el dinero persa, superó las diferencias entre Atenas-Esparta y unió a los griegos bajo una misma bandera, sin embargo para ello tuvo que limpiar dentro de su tierra a quienes estaban manchados de sangre griega.

La UE está gobernada por lagartos sedientos de riquezas ad infinitum y una muestra es lo que ha acontecido con la LFP.

El futuro está decidido, si Europa quiere sobrevivir al wahabismo deberá considerar su postura, deberá plantearse una reflexión y por supuesto sustituir mediante votos a los líderes que han vendido su culo a nuestros enemigos.

La Doctrina Gandhi 2.0

La izquierda de moda, la izquierda de Twitter salta, valiente, se rebela, pero hasta puedo leer. No se traduce en un esfuerzo global por ganar elecciones, ni en plantear movilizaciones, ni en cambios legislativos para impedir que se cuestione la división de poderes; en vez de eso gritan en twitter, hacen hastag y luego de vuelta a la rutina.  La Doctrina Gandhi hizo mucho daño, pero ahora es más cierto que ayer que ya no sólo ha lavado el cerebro a much@s que deberían estar en la izquierda más ilusionante, sino que ha corrompido el discurso.

Vivimos tiempos de líderes mediocres, no porque la sociedad sea más o menos mediocre que antes, la sociedad sigue siendo igual de mediocre, por probabilidad es así; no obstante en algún momento de la historia los líderes deben superar a la sociedad o lo que sucede es un continuo retroceso. Sucedió con España desde Carlos V y I en adelante, todos los que le sucedieron fueron mediocres, ninguno se salvó, ni siquiera Carlos III, el cual únicamente era un tipo de la época déposta y tahúr. Que renovó Madrid y dejó al resto de España igual, algunos retoques por aquí, por allá y eso sí, metiendo a nuestra nación en todas las guerras que Francia quisiese.

¿Cuántos hastags he visto? #SaludRepublica #Aporlaterca #repúblicaya etc… ¿Y? Se llora mucha, se arde por las redes y esto sigue igual. ¿Sabéis cómo se gestó el cambio en Cataluña? Año tras año con diadas y diadas, reuniendo a gente y trabajando desde los pueblos con partidos como la CUP. ¿Dónde está la izquierda? Ah sí, Alberto Garzón ha tuiteado algo, le entrevistan sobre Maduro. ¿Quién es Alberto Garzón? ¿Cuántas personas votaron a IU estando él? No es ni significativo, ni del pueblo, ni de la propia izquierda, se le da voz como si fuese Anguita; Ese es el problema. La derecha no ha necesitado renovarse, de los Ratos y Esperanzas a estos Montoros y Zoidos, les da igual, Rivera, Rajoy, quien sea, el votante de derechas vota por la estabilidad del sistema. Por una realidad que se define en: “Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer.” Es un votante fiel, que sólo cuando el 11-M titubeó. Ese votante no vota personas, ni programas, vota por el continuismo, y ¿Se les puede reprochar algo? Pues no. Al otro lado está la izquierda de postureo y la izquierda tradicional, es decir, los de la facultad y los de pana. Estas dos izquierdas en este país viven en estados de enajenación mental.

Los primeros “disparan” su jerga contra cualquier cosa, pero sólo han nacido para desmontar la movilización en la calle. Sí, ya comenté lo que pensaba del nacimiento de Podemos y el momento en el que lo hizo, justo antes de un cambo social en la calle. Y el segundo vive en la trinchera eterna. “Contra los demás en mi trinchera.” El/la votante del PSOE acuerda cuando está desesperad@, Andalucía es un ejemplo, sino en el fondo sólo quieren que el país siga igual.

Y entre estas dos aguas podridas estamos el resto, una gran mayoría que por cosas de la vida votó a unos, a otros, en blanco, no votó, que se encuentra desangelada, abandonada, solitaria y cansada. A la que la indiferencia ha sido el premio que le ha dado la democracia. ¿A quién voto? No quiero este sistema, pero tampoco deseo destruirlo. Quiero mayor cobertura social, pero tampoco deseo convertir esto en una subvención vitalicia, quiero que haya un estado aconfesional, pero no para que se eduque islam en mis escuelas o judaísmo, sino para que el ámbito público esté fuera de toda religión. Quiero que mis policías y guardias civiles cobren dignamente, que sean recompensad@s cuando lo hacen bien, pero castigad@s con severidad cuando se exceden en la fuerza. Quiero que mis jueces se sientan segur@s a la hora de dictar sentencias y que ningún partido pueda presionar. Quiero medios de comunicación libres y desintoxicar de tertulian@s que amparad@s en el libertinaje de la libertad de expresión sueltan arengas e insultos. Quiero una sanidad y una educación de calidad, que se proteja al profesorado y a l@s médic@s. Quiero que la gente pueda follar con consenso y acuerdo con quién quiera sin sentirse discriminadx. Quiero que los motores de este país sean la cultura, el arte, que se exporte en teatro, en cine, en pintura, que se exporte en videojuegos, en software, porque ya no podemos competir con granjas, ni con frutas, ni con industrias. Que se exporte talento e intelecto. Que mis científic@s se sientan segur@s y puedan vivir para descubrir la cura del cáncer, o cualquier adelanto de física o química. Quiero vivir en un país que sea sostenible, pero que genere energía para que no tengamos que depender de economías extranjeras ni intereses de particulares. No pido una revolución, ni sangre en las calles, pero no hay que temer los sacrificios si la meta, lo que se desea es algo bueno para todxs.

Y no creo que la izquierda esté preparada para eso. No se ha planteado ningún discurso, se usan los mismo términos del pasado. Las mismas fórmulas decimonónicas, pero corruptas por la Doctrina Gandhi. Se percibe la hidra de mil cabezas en la izquierda, cada lado reivindicando por su cuenta. Pacma y el resto de animales, sólo hablan de lo mismo, Podemos y su juego entre reclutar voto del PSOE y la comodidad, el PSOE recordando el viejo estigma e IU hablando de comunismo en el siglo XXI.

Esa sociedad fácil de follar

Noticias que antes viajaban por trovadores, que después tardaban semanas ahora son inmediatas, lo que sitúa la situación, nunca mejor dicho, en una alerta instantánea, ergo la gente interpreta estas noticias con un pesimismo irracional.

Yo también me dejo llevar, pero no sucede hoy, lo que ayer no sucedería, pero ayer yo no me enteraba a los dos minutos de que sucediera y hoy sí. Entonces claro, quizás en el periódico de la mañana leías: “Roban un banco”, o a las dos de la tarde en la Tele: “Roban un banco”,  “Ayer hubo un detenido por” cuando roban el siguiente banco quizás han pasado uno o dos días y así.

Ahora lees en las RRSS. “Roban un banco en España.” “Roban un banco en Haití” “Muertos en Zaire” “Atentado en Turquía” “Matan y violan a una niña en la India” La sensación es de pánico, de inseguridad, pero es irreal, porque estos hechos horribles ya sucedían antes, lo que pasa es que ahora los recibimos como la prensa/influencers quieren para generar flujo de visitas. Porque el ahora impera, y el ahora permite licencias como no contrastar las informaciones, como generar mayor audiencia sin un gasto de recursos; dado que sueltas la información, la que sea que haya llegado y todo el mundo la leerá, esperando saber qué está pasando.

Entonces, las cosas horribles que antes pasaban, pero no las conocías hasta después de una semana, eso si eran fuera de España o al día siguiente si eran dentro; Ahora te las meten todas por la boca sin tiempo a digerirlas.

¿Y porqué querría alguien instaurar el miedo?

Fácil.
1-Los medios para vender más.
2-Los influencers para obtener mayor tráfico que le repercutirá en más beneficio económico.
3-L@s polític@s para controlar a la población y dirigir las corrientes de pensamiento mediante una Agenda Setting. Además de facilidad para legislar. ¿Necesitas cambiar la corriente de opinión sobre los semáforos? Dispon un cierto número de noticias que denigren la labor de los semáforos, propón noticias sobre la novedosa alternativa y ya verás como al poco tiempo harás la legislación y no sólo no te increparán, sino que te aplaudirán con un: “Ya era hora”.

 

El día de mañana, cuando el control sea total, que sucederá. No habléis de Un Mundo Feliz, hablad de mí, yo ya lo deduje. Yo ya lo advertí.