Libertas vel mors

Ideología, libertad o muerte.

Mes: junio, 2014

El devenir literario

Pasan los años y la gente es dichosa por conocer a nuevas personas, en cambio yo siento androjosa vejez sobre mis hombros y mi cabeza. No me apetece conocer nuevos horizontes, ni nuevas gentes, solo anhelo el descanso de lo conocido. Las hojas que mecen mis sueños y las mismas estrellas que me miraron de niño. Esa luna que vi desde mi infancia. Ese sol que vi desde mi nacimiento. Nací en luna llena. A ellos quiero ver. No a las nuevas ilusiones, ni proyectos. No a las tierras por explorar, sino a mi cuarto, a mi hogar. A ese espacio repetitivo y convencional que te acompaña desde que tu mundo vio el alba. A esas cosas quiero apegarme. He oído que los sueños deben ser viajes lejanos a Marte, mis sueños son viajes lejanos a través del navío de mi cerebro. Es tiempo de besar lo cotidiano.

Desaliento

Miro con tristeza la estampa de un país como España. Tal vez no sea nada nuevo bajo el sol, como apuntaron los filósofos de la literatura. Tal vez resulte del ejercicio de sumar humanidad, sol y cultura. No lo sé, pueden ser muchos los factores, sin embargo la sensación de tristeza cala hondo en mí. Yo soy otro de muchos que mira con peculiar decepción las promesas de un futuro mejor. No debería asombrarme, porque la historia de esta nación, de este territorio, nos ha enseñado que nunca nacieron ríos de miel, ni tampoco cráneos del suelo. Con todo esto que es lioso y parece excesivo, quisiera dar muestra de la sensación amarga que tengo.

Un pueblo dividido en grupos movidos por la ideología, la moral o sencillamente el ocio por el ocio. No parece muy distinto de las tribus del pasado, solo que hoy a veces nos herimos con fuerza y otras con el desprecio de una sociedad. Un país gobernado por unos medios que parecen preocupados por charlatanes que den audiencia o popularidad que para dar poca cuenta de la realidad. Una verdad que resulta lejana a ojos de cualquiera. ¿Qué creer? ¿A quién creer? Noticias por todos sitios manipuladas. Situaciones incómodas para alguien que solo quiere tener fe en que lo que está viendo es certero. A veces, aunque no se lo imaginen los de arriba, la gente corriente podemos vivir sin la venda en los ojos. Sí, señores y señoras, podemos saber la verdad. No tengan miedo o mejor dicho, no tengan interés en ocultarla; en ocasiones, viene bien que sepamos los demás de qué va el asunto.

¿Qué tipo de sociedad queremos? ¿Qué tipo de humanidad queremos? Son las preguntas claves que cualquiera debería hacerse. Yo no tengo la respuesta, pero sí la pasión del dolor, del llanto por unos ciudadanos y unas ciudadanas que se han perdido en sus guerras cainistas, en los modelos encasillados de un capitalismo feroz, en el prejuicio infantil, en el desprecio. Y por ahora, no me siento seguro. No siento que el futuro pueda cambiar a mejor, espero equivocarme, y hoy, un día como este 29 de Junio del 2014, espero que pasados los años yo mismo me responda con una burlona tez. Te equivocabas, ingenuo. Demasiados pájaros negros veías y al final no ha pasado nada. Ojalá, porque siento que esta división, que esta lucha, aunada con este calvario de crisis puede desembocar en cosas horribles, que ninguno de nosotros y nosotras quiere; Aunque a esto, siempre me pregunto. ¿Quién quería una segunda guerra mundial? ¿Quién quería una revolución? Al final, no es tanto lo que quieres, sino lo que posiblemente te lleven a hacer. Situación, delirio, lo que sea.

Miro con desaliento al futuro, por los que se van y dejan a nuestra nación a la deriva, por los que se quedan y solo quieren buscar el último trozo del pastel matándose los unos a los otros y por los últimos, sí, los que miran, los que viven aquí, los que deciden no hacer nada. Por ellas y ellos. Por vosotros y vosotras. Porque hoy, tu sonrisa es más necesaria que nunca.

La monarquía en España

Anonadado me encuentro tras la noticia de la abdicación del rey. Se plantean muchas icógnitas, pero de todas ellas a mí personalmente se me viene a la cabeza una: “¿Era este el momento adecuado para hacerlo?”. Se podía palpar que la valoración de much@s español@s hacia la mornaquía había descendido bastante, Urdangarín ha provocado un enorme deterioro de la Casa Real y much@s analistas veían en Felipe un reflote de la monarquía, pero yo me pregunto si ha acertado el Rey y sus consejeros en hacer efectiva esta abdicación hoy. En este año, en este momento. Con la victoria de PODEMOS a la vuelta de la esquina, con una España que parece confundida, sin saber a dónde ir, a quién acudir, con esta abdicación se abre una puerta. Much@s aprovecharán el tirón y hablarán de la República, otros pedirán calma para que se mantenga la Monarquía como baluarte de la Democracia moderna, sin embargo, bajo mi punto de vista, la decisión, aunque necesaria no se encuadra en el momento adecuado. En un tiempo de tanto cambio, de crisis, el papel que jugaba el Rey era clave como para no crear otro “fuego”; Cuando me refiero a fuego, es otro tema de debate, la monarquía no estaba siendo puesta en tela de juicio, con esta abdicación se abre el debate y con ello la posibilidad de que los grupos republicanos se unan para jugársela en un referendum.

Quizás necesitábamos de mente fría y no de prisas a la hora de llevar este tipo de asuntos vitales para la paz social. No sé, si las prisas han sido claves o no, pero la calma siempre es un seguro.

Para mí, esta abdicación llega siete años tarde. Y no sé si hacerla en este momento no podrá acarrear el fin de la institución. Se me viene a la cabeza Gorbachov. Salvando las enormes distancias, por supuesto, Gorbachov intentó arreglar la economía rusa para dinamizarla y que pudiera dar perspectiva de futuro, para obtener una regeneración, al final consiguió todo lo contrario, hundir a la URSS. ¿Podrá ser esta decisión del Rey para salvar la monarquía la que desencadene el final de la misma en un ejercicio de ironía histórica?