Desaliento

por kyniko

Miro con tristeza la estampa de un país como España. Tal vez no sea nada nuevo bajo el sol, como apuntaron los filósofos de la literatura. Tal vez resulte del ejercicio de sumar humanidad, sol y cultura. No lo sé, pueden ser muchos los factores, sin embargo la sensación de tristeza cala hondo en mí. Yo soy otro de muchos que mira con peculiar decepción las promesas de un futuro mejor. No debería asombrarme, porque la historia de esta nación, de este territorio, nos ha enseñado que nunca nacieron ríos de miel, ni tampoco cráneos del suelo. Con todo esto que es lioso y parece excesivo, quisiera dar muestra de la sensación amarga que tengo.

Un pueblo dividido en grupos movidos por la ideología, la moral o sencillamente el ocio por el ocio. No parece muy distinto de las tribus del pasado, solo que hoy a veces nos herimos con fuerza y otras con el desprecio de una sociedad. Un país gobernado por unos medios que parecen preocupados por charlatanes que den audiencia o popularidad que para dar poca cuenta de la realidad. Una verdad que resulta lejana a ojos de cualquiera. ¿Qué creer? ¿A quién creer? Noticias por todos sitios manipuladas. Situaciones incómodas para alguien que solo quiere tener fe en que lo que está viendo es certero. A veces, aunque no se lo imaginen los de arriba, la gente corriente podemos vivir sin la venda en los ojos. Sí, señores y señoras, podemos saber la verdad. No tengan miedo o mejor dicho, no tengan interés en ocultarla; en ocasiones, viene bien que sepamos los demás de qué va el asunto.

¿Qué tipo de sociedad queremos? ¿Qué tipo de humanidad queremos? Son las preguntas claves que cualquiera debería hacerse. Yo no tengo la respuesta, pero sí la pasión del dolor, del llanto por unos ciudadanos y unas ciudadanas que se han perdido en sus guerras cainistas, en los modelos encasillados de un capitalismo feroz, en el prejuicio infantil, en el desprecio. Y por ahora, no me siento seguro. No siento que el futuro pueda cambiar a mejor, espero equivocarme, y hoy, un día como este 29 de Junio del 2014, espero que pasados los años yo mismo me responda con una burlona tez. Te equivocabas, ingenuo. Demasiados pájaros negros veías y al final no ha pasado nada. Ojalá, porque siento que esta división, que esta lucha, aunada con este calvario de crisis puede desembocar en cosas horribles, que ninguno de nosotros y nosotras quiere; Aunque a esto, siempre me pregunto. ¿Quién quería una segunda guerra mundial? ¿Quién quería una revolución? Al final, no es tanto lo que quieres, sino lo que posiblemente te lleven a hacer. Situación, delirio, lo que sea.

Miro con desaliento al futuro, por los que se van y dejan a nuestra nación a la deriva, por los que se quedan y solo quieren buscar el último trozo del pastel matándose los unos a los otros y por los últimos, sí, los que miran, los que viven aquí, los que deciden no hacer nada. Por ellas y ellos. Por vosotros y vosotras. Porque hoy, tu sonrisa es más necesaria que nunca.

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