El devenir literario

por kyniko

Pasan los años y la gente es dichosa por conocer a nuevas personas, en cambio yo siento androjosa vejez sobre mis hombros y mi cabeza. No me apetece conocer nuevos horizontes, ni nuevas gentes, solo anhelo el descanso de lo conocido. Las hojas que mecen mis sueños y las mismas estrellas que me miraron de niño. Esa luna que vi desde mi infancia. Ese sol que vi desde mi nacimiento. Nací en luna llena. A ellos quiero ver. No a las nuevas ilusiones, ni proyectos. No a las tierras por explorar, sino a mi cuarto, a mi hogar. A ese espacio repetitivo y convencional que te acompaña desde que tu mundo vio el alba. A esas cosas quiero apegarme. He oído que los sueños deben ser viajes lejanos a Marte, mis sueños son viajes lejanos a través del navío de mi cerebro. Es tiempo de besar lo cotidiano.

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