Yo e Internet

por kyniko

Ese fatídico día llegó. El día en el que quedé jodido por esto que llaman internet. Al principio, cuando yo navegaba por la red era un mundo nuevo, limitado por la tarifa plana de 6 a 6 y por el porno rancio y barato de webs como petardas o serhombre. Mi vivencia eran los solitarios, buscaminas y en algún momento especial usar el paint para dibujar junto al picture it o el encarta. Internet y por ende el ordenador eran ambos uno. Terra era el portal web más visitado y nuestra página de inicio y tanto los chats como los foros empezaban a prodigar junto a webs que usaban midis en vez de mp3.

Ahí entré yo para usar un espacio en geocities y hacer una web, no sé ni si existe, pero ahí está. Usando ese diseño sobrecargado muy hijo de los noventa, donde parece que era necesario llenar la pantalla de tonterías para poder expresar algo. Lejos quedan esos días para la nueva ola minimalista o las orientaciones del blanco y negro que todo lo simplifican. Las noticias no eran ni necesarias y el mundo de Internet parecía amplísimo, lleno de páginas por descubrir.

 

Entonces llegó Youtube y junto a él Google, Wikipedia. Y sentí, sin saberlo aún, que Internet ya no era tan amplio. Empecé a ver videos de youtube y la vida en Internet era Wikipedia y Youtube, buscar trabajos en el rincón del vago o series más adelante en series yonkis. Descubrí ahora, que Internet solo me genera ansiedad. Estar aquí sentado, jugar a videojuegos online, conocer personas o hablar con ellas me generaba espacios muertos de ansiedad. ¿Por qué no me contesta al instante? La inmediatez que esperas obtener de una relación directa no sucede en internet porque todos estamos ocupados con muchas más cosas.

La tóxica forma en la que yo interpretaba las noticias me hizo darme cuenta de lo problemático que era Internet para mí y para mi salud. Soy uno de tantos otros que aún teniendo una carrera no encuentro trabajo satisfactoriamente y siendo honestos, no, no me apetece servir copas cuando he tenido más de cinco años de mi vida cobrados en exámenes y estudios. Sentía que si podía mantenerme sin tener que fregar platos, algo que los que lo hemos hecho sabréis lo ingrato que resulta, porque no se acaban. Sentía que si podía seguir cultivándome era mejor que caer en ese sueño de deuda que nos hicieron creer. Vive solo. Independízate, pero a cambio serás esclavo de una deuda, de un alquiler, de un piso. Sentía que aunque sonase triste, deseaba estar bajo el techo de mis padres que ver como todos mis años de carreras y estudios se tiraban al retrete para servirle al tipo de turno y decirle: “Hola ¿Qué desea para tomar?.” Pero el tiempo pasa y al final anclado en esta silla acabas por perder el norte, por perder el tiempo en cuestiones irrelevantes y cada día más tu culo se asienta buscando dietas, ejercicios para el gimnasio o cualquier video absurdo que dure no más de 5 minutos para compartir en el fb.

 

Entonces sucedió me quedé sin ordenador y mi único contacto con la vida de internet era un ipad que manejaba poco o mal y el móvil, era poco y me permitía ver algún video incómodo, descubrí lo aburrida que era mi vida. Leí de nuevo como antes hacía y pensé, pensé mucho, incluso estuve reflexionando sobre la relación que posee internet con la revisión del nuevo liberalismo agresivo en el que vivimos. Mi vida volvió un poquito a lo que era en mi infancia cuando los veranos se sucedían viendo la tele o escuchando Linkin Park o Evanescene o la banda sonora de Gladiator.

No puedo generalizar mi historia, mi angusta al resto del mundo. Para muchos Internet es una herramienta valiosísima para la comunicación, para los negocios, para la cultura, o para el ocio, pero noté que algo viciado estaba sucediendo con todo esto. Que los gobiernos buscaban controlar y que muchos ciudadanos y ciudadanas aún parecían inexpertos de la realidad que supone Internet. A Internet le debo grandes amores, algunas amistades, y muchísimos hallazgos, pero también noto que ha sido responsable del aislamiento, la incomunicación y la ansiedad.

Lo más triste de esta confesión es que no significa nada. No hay catarsis. Yo sigo siendo el mismo. Sigo haciendo lo mismo y la rueda girará como todos los días. No hay nueva verdad que no supiera antes, solo esa sensación vacía de que el paso del tiempo es inexorable y que ni los genios estamos exentos del terror.

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