Libertas vel mors

Ideología, libertad o muerte.

Mes: noviembre, 2014

Es duro saber que eres feliz

Ese pequeño espacio al que llamas hogar está brillando. Entre una marea de sangre y las lágrimas descendiendo tras el calvario de vivir, sigues gritando como cuando eras niño, sigues sonriendo como cuando eras niño, sigues corriendo hacia ningún sitio como cuando eras niño. Las trampas de la existencia y del mañana temprano parecen haber convertido tu libertad en una pasarela entre los círculos de competidores que cierran su rabia con más rabia. ¿Lo oyes? Es tu cumpleaños. ¿Lo ves? Es un sofá lleno de regalos el día de reyes, es el sueño de un niño cumplido. Es el primer día de clase. Es el nervioso sentimiento ante lo desconocido. Vienes a conocer personas y es como si te lanzaras a un abismo, después de unos meses los lazos se forjan, hacen que tu corazón conecte y encuentras en este círculo endemoniado y enfermo un punto al que llamar hogar.

He escrito obras y obras, he sido dios entre hombres, he quemado en soledad mi tiempo, pero es hora de mirar al paraíso que tanto llevo buscando. Una luz brillante y una carita sonriente hasta el momento en el que la bala atraviese mi sien. A la espera de una luz y una mano, pero ya hace tiempo que dejas de confiar, a quién le importa confiar. ¿Los muertos? Viven mejor muertos ¿Quién necesita a otros si la cura está en tu corazón? Te lo dije ese espacio al que llamas hogar brilla y no importa el techo, la casa o la compañía, brilla en lo profundo de ti.

Espacios creados tras años de experiencia regándolos. No todo es cruel, no todo es simple y no todo se comprende, no todo se escribe con la piel erizada. Hay lecciones que se lanzan y deslizan a través de los ríos calmados. Lo mejor es que encuentras motivos para reír y motivos para llorar y ese círculo de pasiones se llama vida, por si no te has dado cuenta. Por si no te has dado cuenta.

Un ensayo humano muy humano parte 1

Es ineludible al pensamiento la generalización nacida tras un proceso analítico, sino al final caeríamos en la mera deformación de la idea a cambio de la personalización en cada uno de los casos que suceden. A este respecto siento que el universalismo de Kant tiene razón de ser. Este pequeño argumento es colateral al pensamiento que voy a escribir aquí. Un pequeño análisis muy general, sin nada nuevo que aportar y muy poco original que a día de hoy es vital repetir y reforzar.

El primer punto abarcable es Internet. Internet ha cambiado todo. Todo de una forma de la que nadie se hace a la idea, puede que lo intuyamos, pero no, va más allá de una mera revolución industrial. Internet ha trastocado los conceptos de comunidad cerrada o nación, ha roto los cimientos de comunidad física para crear un nuevo concepto la globalización a través de la atomización de los seres humanos. Ha logrado establecer una contradicción a lo que ahora entendemos como relaciones humanas, poco a poco se está haciendo con el control de estas relaciones que antes solo pasaban por el contacto físico. Internet es como el lenguaje oral, como el lenguaje escrito, es un medio nuevo que ha creado una ruptura a la hora de relacionarse. Ha creado una sociedad individualista que ahora está en constante comunicación con el resto del mundo, ya sea de forma pasiva o activa.

Ha permitido la transmisión de información y cultura lo que también ha generado que las culturas que hasta ahora recibían influencias con el paso de las décadas ahora las reciban con el paso de los días. Prueba feaciente es el lenguaje: Selfie, Random, Hypster, serían términos que tardarían meses, años o incluso décadas en calar dentro de una sociedad pre-internet, ahora solo hacen falta videos virales, o una gala de los óscar. Ha creado que jóvenes occidentales ahora sean más orientales que algunos orientales y viceversa, una mezcla de culturas de alguna forma, aunque esta globalización nace de un entorno aislado, de un átomo que se comunica con otros átomos, que no se nos olvide.

Por otro lado es la puerta del paraíso, el Edén para los liberales. Es el sueño desde Adam Smith de todo economista liberal, la posibilidad real de globalización de mercados y la eliminación de los estados en el ámbito económico. El liberalismo tuvo que recular tras la catástrofe del socialismo y el comunismo, responsabilidad de ellos, y tuvieron que echarse atrás una vez que la segunda guerra mundial demostró que las medidas liberales serían pan para hoy y hambre para mañana, nuevamente tuvieron que echarse para atrás cuando cayó la economía tras la crisis del petróleo y vieron sus sueños truncados tras ver como sus hijos más nobles se corrompían con el dinero público. Para un buen liberal, el dinero público no es dinero que quiera tocar, porque al final existen deudas que debe pagar. Sin embargo, Internet ha permitido que los liberales, los grandes magnates ya no tengan que hablar con embajadores o presidentes, éstos cada día son más obstáculos que herramientas y eso se traduce en un descontento hacia el estado y hacia las figuras políticas. Curioso, vivimos en tiempos en los que la política está vilipendiada al igual que la figura del banquero, pero mientras a unos los repudiamos, a los segundos no les decimos nada y todos seguimos yendo al banco a dejar nuestro dinero. Alguien puede preguntarse: ¿Por qué? Y exclamar ¡Qué casualidad!  Justo ahora se está desmantelando no solo el estado, sino también su aparato humano tal y como se entiende, la clase política. Esto no es una conspiración paranoica es sencilla ley natural, unos sobreviven y se adaptan y otros mueren, y en la naturaleza humana existe una premisa. La supervivencia.

Proseguiré en otro momento como primera pieza de pensamiento.

El síndrome de Odín

Me gusta la parafernalia, pero en estos casos seré breve y escueto.

El hombre moderno sufre el síndrome de Odin, que consiste en:
-Encerrarte en tu pequeña fortaleza. (Hogar, círculo, llamémosle Asgard.)
-Ser el apoderado de la sabiduría. (Odín era el dios de la sabiduría, sin embargo su lugar en el cosmos no le otorgaban toda la sabiduría, sencillamente era alguien egocéntrico.)
-Ver todo lo que acontece lejos de Asgard. Intenet son los cuervos Hugin y Munin.
-Ciegos a lo inmediato. Tuertos como Odin percibimos la realidad distorsionada, vemos a través de nuestros cuervos y no a través de nuestros ojos y lo que vemos a través de ellos está sesgado.
-Hijos de gigantes. Nuestros padres y madres vivieron penurias o tiempos complicados, ellos fueron gigantes añejos que parecen hoy viejas estatuas.
-Odin combate solo con su córcel y su lanza. Nosotros solo luchamos con nuestra tecnología, móviles o coches.
-Las valkirias reflejan la dejadez de Odin, que manda a otros a hacer su trabajo y también simboliza el objeto en el que se convierten las mujeres que ya parecen guerreras, pero siguen sirviendo a un propósito en nuestra fantasía.
-La muerte de Odin. Asesinado por el lobo Fenrir, un lobo que simboliza el maltrato, el engaño, la desconfianza, la soledad, el encierro, el salvajismo. Lo que matará al hombre moderno afectado por el síndrome de Odin será su propio lobo interno. Despiadado, que por muchos lazos que le pongas, jamás podrás controlarlo del todo.