Libertas vel mors

Ideología, libertad o muerte.

Mes: noviembre, 2016

Populismo

La palabra populismo ha venido para quedarse. Para quedarse en la retina de los ignorantes que no saben ni qué significa y la usan. Para sustituir la palabra CRISIS. Ha venido para someter cualquier debate a confrontación televisiva. Ha venido para someter el intelecto en materia política a un espectáculo.

¿Es casualidad esta palabra? No. No es arte del azar, sino de una agenda que se ha calculado perfectamente.

Y para ello echaré la vista atrás. Y es que ha pasado mucho tiempo desde que una palabra tomó relevancia en el marco social y mediático. Fue cuando Zapatero ganó las elecciones que insistía en la palabra “Tolerancia”, hablaba de ella en cuanto tenía ocasión. Eran tiempos de cambio, las cuentas estaban saneadas y se podía hablar de inversión social, de derechos humanos y de integración, a fin de cuentas hablar de tolerancia era un modo de atacar la política de la guerra de Iraq. Por aquel entonces los albañiles tenían BMW y los “pringados” eran los que seguían estudiando, es curioso, ahora los que estudian siguen siendo “pringados” y los albañiles tienen que pagar el BMW con la pensión de sus abuel@s.

Cuando el PP tenía que hacer de oposición la palabra era “crisis”, la “crisis” que el gobierno negaba, la “crisis” que ya recorría las calles y destruía el país. Crisis, crisis, crisis, para movilizar a las masas, la complicación de tomar las calles contra Rubalcaba fue que las calles siguieron movilizadas. Una vez se ganaron los “indignados” eran una realidad que había que eliminar. La palabra “indignación” se mezclaba con “crisis” y tras el desalojo de las manifestaciones y la aparición de Podemos nació la palabra “casta”, que se usaba sistemáticamente para arremeter contra el establishment;

Es ahí donde apareció la panacea: Populismo, intentaron antes usar el término “bolivariano” e incluso volvieron con “terrorismo”, mientras la segunda sirvió para amendrentar a tuiteros, pero no caló hondo, sin embargo populismo, oh la lá, esa sí que entró bien profunda en la mente de una ciudadanía practicamente huérfana intelectualmente tras la LOCE, LOE y la actual LOMCE.

Populismo es al final sinónimo de: No sé cómo argumentar en tu contra así que te llamo populista y me apluadirán, sumado a que por supuesto soltaré algún argumento de “y tú más”.

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Trump: El triunfo de la voluntad

Hay mucho que aprender de Trump, te guste o no.
Aunque le odies, aunque no comulgues con él.
Hay mucho que aprender de Trump.
De dónde ha llegado con toda la prensa en contra. Con todos los famosos e intelectuales en contra.

Uno repasa los discursos de Trump en los ochenta y encuentra a una persona cabal, con ideas proteccionistas en materia económica, pero nada extravagante o enloquecida. Por aquel entonces solo era un hombre de negocios y éxito, con una mirada reaccionaria, pero lógica.

Uno ve los discursos de Trump hoy y ve una cara distinta. Ha adaptado su discurso económico a cuestiones básicas: Islam, Latinos, Mujeres, es un mensaje de barra de bar. El mensaje que oirías de un grupo de gente de la calle. “Nos quitan el trabajo los extranjeros” “Los musulmanes son un peligro”, lo aderezas con una crisis económica provocada por la ambición de los bancos y tienes el cóctel perfecto. Una sociedad que creía en Obama y el cambio, que ha sido estafada por los mismo de siempre y ese sentimiento de decepción y pérdida de dignidad, el mismo sentimiento de la Alemania pre-Hitler.

Es un acontecimiento para analizar, no solo Trump, sino lo que le rodea.
1-¿Dónde queda el sistema democrático?
2-¿Dónde queda el sufragio universal?
3-¿Por qué para muchos Trump es un héroe?
4-¿Por qué el discurso del odio de Trump ha calado hondo?
5-¿Por qué la derecha está triunfando?
6-¿Por qué la izquierda se muestra tibia y secuestrada?

En próximos posts iré relatando el Triunfo de la voluntad de Trump.

No, no y mil veces no.

No por tener 18 años estás capacitado para votar.
No por tener 70 años estás capacitado para votar.
No deberías poder votar si no sabes de economía básica.
No deberías votar si no sabes de historia.
No deberías votar si desconoces la política internacional.
No deberías votar si solo votas siglas y no programas.
No deberías votar si eres analfabeto.
No deberías votar si eres un ignorante y no sabes absolutamente nada de nada.
No deberías votar si eres incapaz de reflexionar antes de ejercer tu voto de forma responsable.

No, no y mil veces no.
No al sufragio universal.
No a una sociedad civil enloquecida en trincheras que vota sin ningún sentido.

Por todo esto y más. No. No al sufragio universal. Hoy más que nunca. Di no al sufragio universal.