El modelo de izquierdas: La derrota

por kyniko

Podemos no difiere mucho de la destrucción que el PSOE sufrió durante La Segunda República, está padeciendo ese mal propio de las izquierdas, el cainismo autodestructivo que llevó a franceses revolucionarios a matarse entre sí, a rusos al guerracivilismo y a los anarquistas a jurar venganza por las afrentas recibidas por Bakunin de manos de Marx.

Yo ya lo anticipaba en otras entradas de este mismo blog, en esas entradas hablaba de la virtud del sistema capitalista, de la debilidad de la izquierda y en el último sobre Errejón y sus ideas peregrinas sobre el cine y los videojuegos y hablaba en un sentido amplio como en casi todos mis posts de la izquierda.

Hablo no para el necio, sino para el que sepa de qué va esto, para el que conozca los movimientos sociales y populares del pasado en Occidente. La izquierda está en ese punto en el que ocupa un espacio popular, pero el pueblo que la representa está perdido y enortado y sus cabecillas son los niñ@s list@s de la clase que no entienden de qué va la película.

El ejemplo lo tenemos hace un par de meses, la misma derecha que arrojó a los leones a Rita fue la que cerró filas de forma unánime para defenderla tras su fallecimiento. Y es que con lo que está sucediendo en Podemos, uno está más convencido en el camino que han tomado los catalanes de ERC, ell@s optaron por la unión y trasversalidad en el proceso, unieron fines con enemigos políticos y resulta frustrante ver como por unas migajas de poder Podemos se desmembra y da una imagen de infantilismo atroz.

El debate debe cambiar de tercio, yo siento discernir, pero el debate es mucho más profundo que hablar de unos u otros, es un cocepto de izquierda vencedora, una izquierda vencedora en la praxis no en la teoría.

Una izquierda que abandone los eslóganes y el neo hippismo que la ha mutilado y la ha convertido en un recipiente de egocentrismo. La izquierda debe formar un frente, un frente común y unido y disentir en privado no debe traducirse en un esperpento público. Así solo conseguirá desangrarse y morir irremediablemente.

Mucho se habla de la izquierda multicultural, de las minorías, de movimientos populares, de grandes y muy aguerridos “dichos” sobre el diálogo y el debate interno, lo que queda de todo eso es una izquierda que no se define, que no plantea un frente común sino una espiral de pequeños reductos que tiran cada uno a su lado.

La fórmula del éxito no es una izquierda dividida, es una izquierda conjunta y fuerte y Podemos es de todo menos eso ahora mismo, lo que se ha convertido en exceso de prepotencia sobre el debate interno, se ve de caras para afuera como una vergüenza.

Yo no busco líderes débiles, ni proyectos utópicos, busco una fórmula para frenar a una derecha cada vez más fuerte, más popular y más unida, lo que encuentro como tod@s es peleas internas, división, bandos y barones.

Hagan un poco de autocrítica y miren a la derecha, no todo es malo y su modelo es el modelo de la victoria, ganó Trump, ganó Rajoy, ganó el Brexit, ganó Reagan, pregúntense por qué y como decía el dicho: Si ves que algo le funciona a tu vecino, y a ti no, cópialo y procura mejorarlo.

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