Si no estuviéramos en Europa

por kyniko

Tras las últimas noticias: El joven rapero condenado a tres años y Urdangarín que ni siquiera tendrá que salir de Suiza, junto a la multa de la infanta, sumado al suceso cuanto menos extraño del fiscal anticorrupción en Murcia. La sensación es amarga.

Amarga y llena de un terror sin nombre y es que como ciudadano de a pie uno realmente siente pavor. Pavor por el estado de la justicia. Pavor por el dominio absoluto de una mayoría en España que sigue viviendo bajo las mismas consignas que se usaron durante la dictadura. Pavor porque estamos viviendo en una circunstacia de miedo continuo. Miedo a si algún día un policía vendrá a mi casa a detenerme porque “yo dije tal” o “yo ofendí a aquel en las R.R.S.S.” Miedo porque nadie hace nada, miedo porque ya ni siquiera tienen el pudor de lavarse la cara.

Miedo porque no hay opciones dentro del entramado democrático que sepan expresar mi desconcierto y el de tantos otros y otras que se sienten alarmad@s. Miedo a saber que si no estuviéramos en Europa este país hubiera vuelto a fragmentarse en dos mitades, miedo a saber que tras el auge nacionalista en Europa es muy posible que Europa deje de existir en unos años. Miedo a ver a una gran parte de la población espectante, viéndolas venir como si no fuera con ell@s la película de un estado de derecho que se está desmantelando. Miedo a sentir que una mayoría de periodistas actuan como actuan a fuer de ser mercenarios. Miedo porque el movimiento político del cambio cada día que está en el congreso parece menos cambio y más virulencia camaleónica. Miedo porque a nivel global no existe una respuesta contundente ante los acontecimientos y la tibieza está resultando un mal mayor. Puede resultar irónico, pero Churchill, a quien no aprecio, tuvo la lucidez de mostrar que en tiempos de crisis la tibieza genera más problemas que soluciones.

Y también siento el deseo de expresarles a los que gobiernan mi consejo. Si no estuviéramos en Europa, ustedes, que tanto aman esta patria, hubieran sido los responsables de azuzar el polvorín y llenarlo de mechas; así que por favor, usen el cerebro, recuerden la historia de este país. No es muy difícil, cojan un libro de texto del colegio privado de sus hij@s y les animo a que se lean el siglo XIX en España, no el XX, que sé que se quedarían en la Guerra Civil española, les animo a que se lean lo que llevó a este país al cantonalismo, lo que trajo a los Saboya, lo que hizo que un tal Pavía entrase en el congreso. Les animo a que antes de actuar creyéndose inmunes, invulnerables, piensen. Sé que ustedes se sienten protegidos, porque una a una siguen ganando votos en las elecciones, pero cuando las cosas se tuercen, cuando las cosas se estiran, igual los votos no son iguales. Igual el número no es tan importante como el deseo de un país en paz, de un país en libertad y de un país mejor.

A una persona se la puede manejar por el miedo y la violencia una vez, quizás durante un par de años, décadas, pero si estiras, estiras y estiras, al final ya no se sabe cómo va a reaccionar esa persona.

Les pido que al menos laven su cara pública. Si no saben de historia, al menos, les conmino a que vean a los EEUU y el proceso de división social que está sufriendo por primera vez desde la Guerra de Secesión a causa de Trump, de quien ya hablé anteriormente.

No son tiempos fáciles y este país necesita de algo más que un reflejo de su sociedad en la clase política. Se necesita mucho más, muchísimo más. Se podría decir que necesitamos más de lo que posiblemente nos merezcamos.

Puede que mañana juegue otra vez el Madrid y todo se silencie, como madridista y futbolero lo deseo, pero sé que al final no habrá televisión ni ordenador que lo silencie y entonces, entonces, el más lúcido de los suyos dirá: “Igual nos pasamos un poco”

Si no estuviéramos en Europa…

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