La decadencia de la democracia

Los últimos acontecimientos denontan un cansancio colectivo de la democracia. La idea subyacente de que si no ganan los míos está ganando el populismo, el principio del fin del idilio que mantenemos con la democracia.

Las derechas de facto lanzan al viento el argumento decimonónico de la gran democracia que se debe proteger, como corolario de sus políticas; buscan apropiarse de la democracia como concepto y de culpar a los malechores radicales de secuestrar la democracia. Porque cuando no ganan las derechas tradicionales la democracia es populismo. Entonces ya no vale la democracia, cuando gana la extrema derecha o la izquierda ya no es democracia es populismo. Oh… populismo. Nadie se pregunta que fueron estas mismas derechas las que seguramente de haber nacido antes de los procesos revolucionarios del XIX se habrían postulado a favor de los monarcas. Oh, los buenos y sagrados reaccionarios que pretenden adueñarse de la democracia.

Populismo es democracia, porque el sistema de represetación se basa en la oratoria y en la capacidad de decir lo que la gente quiere oír para que te voten, cuando el sufragio no es intelectual, sino universal, el político tiene el deber de ser populista en su discurso; y luego, una vez consiga el poder, demostrar que lo es o que no lo es.

Por ejemplo, cuando Felipe González prometió decir no a la OTAN, eso era populista, si lo hubiera cumplido, no sería populista, sino alguien de palabra, pero no lo cumplió y se mostró que usó palabras vacías para ganar elecciones.

Otro ejemplo, cuando en el programa electoral del PP se habla de incentivar y ayudar a la pequeña y mediana empresa, amén de “estimular a los emprendedores y autónomos” eso es populismo, tras cinco años de gobierno no hemos visto ni una puta idea decente para los autónomos y la pequeña y mediana empresa. Ergo, son populistas, no por lo que dijeron, sino porque a la hora de la verdad lo que dijeron no vale para nada.

Todo político que se precie debe ser populista, como ya dije y reitero, lo que le diferencia es lo que hará. Parece que si te llaman populista te descalifican, como una especie de mantra que repetir, como si eso significara algo, como si eso fuese un argumento. No, eso, es solo un adjetivo, no es NINGÚN ARGUMENTO. Tod@s l@s polític@s son populistas.

No obstante, lo que queda claro es la decadencia de la democracia. La democracia se mantiene por inercia, porque los otros modelos son como los males de la Caja de Pandora, nadie se atreve en Occidente a abrirlos; se mantiene porque la democracia goza aún de cierto prestigio, pero cada vez más está a un “mal día” de irse al carajo.

Nos corresponde a nosotr@s, l@s intelectuales, decidir qué sistema va a sustituir la democraica y más nos vale hacerlo rápido, antes de que el siguiente Hitler/Stalin/Regan/Thatcher aparezca por la puerta, tocando: “toc, toc, toc. Hola, hemos venido a decirte lo que necesitas para ser feliz, solo necesitamos una cosa: Tu libertad.”

Anuncios