Cataluña, España y el 1-O

por kyniko

Hay que ser obtuso para no ver que los lazos en Cataluña han cambiado. Hay que serlo, como se es un imbécil rematado pensando que se solucionará todo con un golpe en la mesa, carros de combate, o artillería propagandística en los medios de comunicación.

Y hay que serlo porque sencillamente hay que analizar la situación social de Cataluña. Hay un grupo de catalanes y catalanas que no sienten que España sea su país, su nación, no se enorgullecen de decirse españoles o españolas y por los motivos que sean quieren que la tierra en la que han nacido tampoco esté ligada a lo que se entiende que es España.

Puedes buscar argumentos históricos, políticos, incluso divinos, pero no puedes cambiar lo que siente la gente. Puedes inferir que es producto de la manipulación, culpar a la ley educativa, usar tu personal “J’accuse” contra l@s polític@s catalanes/as, que la gente es muy estúpida y manipulable, menos cuando te dan la mayoría absoluta a ti, en ese caso, ¡Qué listo es el pueblo!; a lo que iba, puedes esbozar toda la maquinaria que quieras, pero la realidad es la que es. Hay un grupo importante de la sociedad catalana que quiere decidir de una vez por todas si sigue con esto o no.

Que históricamente España no existe sin el reino de Aragón y que por legitimidad histórica podrías incluso hablar de que Cataluña nunca existió(cogiendo esta afirmación con pinzas y entrando a debate sobre el carácter político del condado de Barcelona y sobre el cómo se referían a este título y que poder tenía de facto y todo una tensa confrontación histórica.), lo dicho, puedes intentar usar una legitimidad histórica del presente mediante una historia conjunta, dando a entender que no puede existir una nación llamada Cataluña “porque nunca antes hubo ninguna que se llamase así”, pero es que Roma tampoco existía, ni Roma, ni los reinos de taifas, ni el Japón reunificado, ni Alemania, ni ningún país del mundo. Es que la historia no sirve para legitimar un espacio político, no hace falta irse muy lejos, cuando una “potestad histórica y moral” hizo que Oriente Próximo se convirtiera en un polvorín. La historia solo sirve para saber quiénes éramos, pero no quiénes vamos a ser. No tiene sentido impelar a l@s catalanes/as a que sean españoles/as por cuestiones históricas o por su dni. “Aquí pone que eres español, te jodes.” Eso funcionaría si solo fuera un/a catalán/a, pero cuando son much@s eso ya no sirve de nada.

Que el PP, C’s, y el PSOE actúen contra esto es lógico, e incluso, aunque sea difícil de entender, necesario, dado que prevalecen para ell@s el carácter de toda la nación española y deben defender a su electorado y a sus argumentos, que JxSí busquen la opción contraria es también lógico e incluso entendible, por mucho que los cuñados de turno o los futboleros pretendan decir que est@s independentistas son “aprovechados, ladrones e ignorantes”. No funciona la doctrina de propaganda, podéis insultar miles de veces, que eso no cambiará el sentimiento de un/a independentista ni os dará verdad.

Y es que las cartas están echadas, solo falta saber el veredicto de la sociedad catalana y sinceramente, un tipo que vive en Coín o Cártama no tiene lo mismo que decir que uno que vive en Tarragona, porque esta decisión afectará de forma directa al de Tarragona y de una forma indirecta al de Cártama o Coín. Entiendo que eso es complicado de entender, pero no debería serlo si se toma con distancia y objetividad.

Y no seré yo quien defienda el sufragio universal como ley perpetua de verdad absoluta, pero visto lo visto, no queda otra que asumir las responsabilidades de nuestros actos, pero mejor hacerlo de lo que hacemos o no hacemos, que de lo que no nos permiten hacer.

El problema radica en la izquierda y es que lo vengo anunciando tiempo ha en este blog, la izquierda está a la deriva. Un día es atea reaccionaria (Aunque odie esa palabra.) contra la religión y al otro es ferviente seguidora de ella, un día habla de las libertades democráticas y al poco defiende dictaduras, un día te habla del derecho a decidir y la necesidad de estado de dar voz al pueblo y al otro te habla de la conveniencia o no del mismo. Y es que, cualquiera que sea anarquista, (En su vertiente anarco-socialista, y anarco-comunista.) sabe de qué va esta izquierda mucho de comunista y poco de intelectual. Vive en contradicción consigo misma y desde la caída de la URSS no sabe ni qué defiende ni a qué.

Esta situación es una situación vital, valga la redundancia. Siempre he defendido que la izquierda debe tener clara su oposición al nacionalismo, pero su posición a favor del proceso de autodeterminación. Debe abogar por la supresión de las fronteras, pero no debe oponerse, sino apoyar la decisión popular e intentar, con argumentos que ese pueblo abandone sus fronteras y haga universal su sentimiento de pertenencia.

¿Que si votaría “Sí” a la independencia de Cataluña? Como andaluz votaría que no.
-No, porque no me apetece ir a Cataluña, a Barcelona y sentir que soy un extranjero.
-No, porque económicamente me afectaría.
-No, porque entiendo que las fronteras son una tara del ser humano.
-No, porque creo que Andalucía es más fuerte, si Cataluña está con nosotr@s.

Si hubiera nacido en Cataluña, ¿Hubiera votado “Sí” a la independencia? Me gustaría decir que no, pero tristemente, observando el machaque mediático contra Cataluña en medios nacionalistas (No falla la típica pregunta a un catalán de “eres independentista”) como de la tralla que dan los medios autonómicos a favor, como las políticas y la imagen que da España con el gobierno del PP y del PSOE; lo dicho, me gustaría decir que votaría que no, pero me temo que tal vez votaría que sí.

Sea como sea, que voten y como diría César. “Alea iacta est

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