La democracia de trinchera

Por todos y todas es sabido que en España parece que vivimos bajo el yugo del pensamiento: “O conmigo o contra mí”, en tiempos de guerracivilismo, en el pasado musulmanes y cristianos, e incluso entre pueblos previos a los romanos. No es desconocido para cualquier amante de historia que España ha vivido siempre dividida y salvo honradas y contadas ocasiones, los españoles y españolas pocas veces se han unido. Eso forma parte de nuestra historia. Lo complicado, lo preocupante es que en tiempos de democracia, suframos una democracia de trinchera. Unos y otros embarrados en sus trincheras fusible ideológico en mano, ocupando además esta parcela con cartelito en mano que pone a qué dirección mira. El cuadro de Goya de los pueblerinos a garrotazos.

Esta democracia de trinchera nos enfrenta más que nos ayuda, nos cataloga más que nos libera, nos encierra más que nos permite reflexionar. La solidaridad parece papel mojado, la convivencia entre hermanos y hermanas que comparten tierra es un sueño desvanecido. Barcelona o Real Madrid, Izquierda o Derecha, Mourinho o Pep, Buenos o malos, antisistemas o fascistas. Las cosas no son tan simples, no son blancas o negras, aunque en este país nos empeñemos en crear este abismo que nos separa. Un abismo que genera no solo violencia, una violencia que esperemos no vaya a más nunca, sino que además conforma un tejido social de aliados y enemigos en vez de ciudadanos y ciudadanas.

La democracia y sus partidos no son una excusa para crear pandillas de grupos ideológicos dispuestas a armarse, Dios mediante, contra los “herejes ideológicos”. La sociedad pervive en una u otra orilla, en una u otra trinchera, aunque en el fondo solo les importe vivir sus vidas en libertad y sin mayores contratiempos. Vivir al fin y al cabo; por lo que, al oír tantos discursos de demagogos y niños con oscuros intereses enfrentados, peleándose por el balón “bueno” en el recreo; los ciudadanos y las ciudadanas acaban por cansarse, por resignarse a lo que hay. Por unirse a un bando, por simpatías, y dejarse llevar. Su apatía política está impulsada por esta democracia de trinchera que abunda en la prensa, la televisión e incluso afecta ya a internet, el único reducto que parecía libre de estas viles telarañas.

La libertad no existe sin ciudadanos y ciudadanas que piensen libremente, individuos que dejen atrás esa democracia de trinchera, del cainismo que nos lleva a la condena como sociedad, porque aunque vuelvan las vacas gordas en la economía, que volverán, pues capitalismo es sistema de ciclos; como decía, aunque vuelvan éstas, esta sociedad no encontrará paz ni libertad si no abandona su choque, su lid, su guerra, su deseo de matar al enemigo. Hoy, es uno de esos momentos históricos donde tenemos en nuestras manos la oportunidad incomparable de cambiar el signo del tiempo futuro. Es hoy. Es este el tiempo, en crisis, en el que los cambios afectarán a décadas posteriores. Nosotras y nosotros tenemos esa responsabilidad. Hoy. No otro día. Hoy. Y tanto si hacemos algo como si no, nosotros seremos culpables de lo que suceda allende estos años. Y serán nuestr@s niet@s quienes, con dedo acusador, nos señalarán, preguntándose. ¿Por qué nos habéis jodido tanto?

Anuncios