Libertas vel mors

Ideología, libertad o muerte.

Gracias por nada

Gracias por nada.

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La extraña fatalidad de nuestro tiempo

Somos ecos que se desvanecen y dejamos paso a otros ecos que ocuparán nuestro sitio, el problema es que ahora existe constancia real de ello. Antiguamente los viejos y viejas del lugar recordaban, era tu memoria y tu nostalgía las que configuraban tu vejez, en la actualidad hay imágenes nítidas que te dicen: Así eras, y ya no eres y nunca, nunca volverás a ser. Hasta el punto en el que la depresión puede gobernarte y destruirte por completo. Somos muertos en vida, que esperamos el día en el que nos corten la cabeza.

We will rock you.

El niño de la lata, el joven de la bandera y el anciano esperando la muerte.

Lo peor de la espiral del retorno, es que volveremos a vivir esta vida, pero no recordaremos que la hemos vivido y cometeremos casi siempre los mismos errores. Porque el contexto, nuestra voluntad, darán como resultado un destino que se forja en base a lo que somos. Un destino que no está escrito, que se puede cambiar, pero que al ser nosotr@s l@s mism@s se repetirá una y otra vez. Y cada vez parecerá igual de novedosa que la primera, porque tendremos la sensación de vivir por primera vez, algo, que en realidad, ya hemos vivido ad infinitum.

Por ello, la opción más loable es morir lo antes posible con la mayor dignidad en vida, no en muerte, porque no hay dignidad en ningunda muerte.

La jugada maestra

Cuanto más pasa el tiempo, más claro lo veo. La jugada maestra del sistema para sobrevivir. El sistema se suele defender con la represión, sin embargo a diferencia de los sistemas del siglo XIX y anteriores siglos en este momento se postuló una nueva estrategia. Si es que, si bien en el pasado una represión brutal permitía reubicarse y empoderarse como sistema; Hubo un cambio de paradigma y se usó la droga como herramienta de sometimiento social en la última mitad de siglo; no obstante en esta ocasión no podían frenar la revolución que golpeaba la puerta. Islandia había dado un paso de gigante encarcelando a todos sus líderes y ese modelo, silenciado por los media, podía propagarse. Día sí y día también Grecia ardía entre los totalitarismos y España tras el 15-M era el germen de una revuelta popular.

No tardaron mucho en catalogar estas movilizaciones como radicales violentos, pero eso no detuvo el movimiento de rodea el congreso, y durante comienzos del 2014 se amenazaba una revolución. Porque llegaría el punto en el que l@s manisfestantes dejasen de recibir ostias, para darlas y ese climax de tensión se palpaba. El sistema no podía contraatacar con los medios afínes al status quo. ¿Qué iba a decir El País? ¿O El Mundo? ¿A quién atacarían? A la abuela manifestándose, al “perroflauta”, ¿Con qué nombre? ¿Iban a meter en la cárcel a miles de personas? No, y los medios no podían echar una mano, ya no existía el status quo de bandos imaginarios. Ahora había una marabunda incontrolable.

Es en este momento ante el abismo, que miramos dentro de él y el abismo nos responde con su obscuridad. Ese año 2014 era el año, tras las Europeas (En un panorama sin Podemos y con la reelección del PP/PSOE), con la bajada del verano, se vendrían los despidos tras la temporada alta y ese invierno iba a ser muy largo, tanto que iba a destruir los cimientos del sistema. La revolución del invierno del 2014 estaba en el aire, es entonces, cuando un don nadie hasta la fecha, con una televisión si se le puede llamar así; lo dicho un profesor comunista, que daba charlas, aparece en escena. Según cuentan, uno de Intereconomía vió potencial en él y lo “fichó”. De repente, ese melenas con piercing amaneció, aquel rojo, no era un rojo cualquiera; No era un “perroflauta hippie”, sino que tenía un discurso, argumentos y cultura histórica. Hasta la fecha coto vetado de César Vidal, Los Santos y el “liberalismo” mediático, que parecían haberse parapetado en una superioridad intelectual. Todos/as alucinamos con aquel “coletas”, que se lanzaba como un perro culto, arrogante, confiado en las “fauces” de Intereconomía. Y no sólo eso, sino que lo convierten en una star de Tv, Cuatro, Telecinco, LaSexta, las cadenas se lo rifan, va de tele en tele diciendo lo que todos/as queríamos oír. Que nos habían engañado, que esto era una puta mierda y que había que mandar a tomar por culo la deuda y Bruselas. A su vez, en Grecia se gestó la imagen de Varoufakis y “su consorte” el “antiglobalización” de Tsipras, lo iban a cambiar todo.

En aquel momento eres presa del encanto y te lo tragas, tanto es así, que en las Europeas, Podemos lo peta. Y al petarlo, sigues viendo a Pablo Iglesias como siempre, reventando platós. En aquel momento te lo tragas, pero con perspectiva lo comprendes todo.

En un mundo mediático tan controlado, de repente sale un tipo, al que convierten en adalid de parte de la izquierda juvenil y l@s desencantad@s, mientras, poco a poco, van sacando del contexto catalán el partido de Ciudadanos. Antes, podías pensar que todo esto se gestó de forma espontánea, ahora se ve claramente que no. Que el sistema fue inteligente, si en el 15-M no tenía objetivo al que atacar mediáticamente, ahora sí, ahora tiene cara, tiene voz, tiene vida, tiene “pecados”. Y además, su grupo, parece más un grupo hecho a medida. Son “Los Vengadores”. Echenique representando el sector de superación de personas con necesidades especiales, Errejón la facción más juvenil y universitaria, Monedero la voz del intelectual maduro con grandilocuentes ensayos sobre el concepto de Estado (Interesantes, todo hay que decirlo.), Montero la jovencita que se manifestó contra la Iglesia, parecían todos superhéroes. A cada cuál más diferencial, cuanto menos, más variopinto. Como si, ni planeado hubiera salido mejor, oh amigo, y claro que salió bien. Salió bien para el estado. Porque a diferencia de otros siglos, ahora se necesita represión, legitimación de esta represión y contraataque mediático. Ahora había editoriales, había titulares, Venezuela, Hacienda, las becas, lo que no le pagó al asistente, ahora había donde meter el cebo de pescar. Ahora había donde catalogar, donde situar. Eran comunistas, eran esto, lo otro, contactos con ETA, etc… Esto no era un grupo de “radicales” de extrema izquierda ambiguos manifestándose en los primeros meses de 2014, recibiendo palos en Barcelona y Madrid. Ahora tenían rostro, ahora se podía crear odios y amores. Y de mientras, ir poco a poco reclutando parte del voto liberal juvenil y de extrema derecha entorno a la figura de Albert Rivera.

El sistema jugó muy bien y nos la coló. Para evitar su propia defunción, dio alas a Podemos. No digo que Podemos fuese creado per se por el sistema, o ad hoc, sino que más bien el sistema, sin necesidad de dar ninguna orden dijo: “Dejemos que Podemos nazca, dejemos que consigan influencia, y después dejemos que los/as revolucionari@s se diluyan con la ilusión de poder.” Y de mientras, colamos como partido bisagra a Ciudadanos, para que así, al ser menos beligerantes que UPyD, podamos asegurar la perpetuidad del sistema.

No puedo juzgar si el sistema debe ser destruido o no, si es malo o bueno, sencillamente diré que es el resultado de algo muy inteligente, sea consciente o haya surgido de forma natural para asegurar su supervivencia. Pero cuanto más veo a Monedero con trajes y chalecos y a Iglesias sin piercing y con americanas por el congreso, más me doy cuenta de la realidad. La mujer del César no sólo tiene que serlo, sino que tiene que parecerlo. Y la deriva que han llevado tras el 1-O o mejor dicho Vistalagre como partido es un indicador de que surgieron como bomba de humo para frenar la revolución, posiblemente sangrienta, de Invierno del 2014.

Y una de las cosas que más me entristecen, es que no lo vi venir, una parte de mí lo susurraba, pero me negué a oírla.

Los nuevos gimnasios

Hace muchos años que piso el gimnasio, hasta hace poco estaba en un gimnasio de toda la vida. Uno de estos que huele a sudor, te conoces a los veteranos y los monitores son casi como colegas, pero por cuestiones ajenas a la dirección o a los monitores tuve que cambiar, después de años, de gimnasio. Problemas personales, evitar un enfrentamiento con un tipo de gente que consideré no merecía la pena, sumado a motivos geográficos, ese gimnasio me pillaba a casi 40 minutos de mi casa y a que empezaba mi Máster, lo que me restringía los horarios.

Entonces no me quedó otra que apuntarme al super-moderno-gimnasio sinergym. Porque me pillaba a dos minutos de mi casa y entendía que era lo mejor para mis opciones. La primera impresió, fue positiva. Envié un email preguntando cómo debía darme de alta y hacerme la huella y no tardaron ni un día en contestar con gran educación y es de agradecer tanta velocidad. Me dijeron, únicamente que debía ir al centro, ver a algún/a monitor/a y ell@s me lo harían que si necesitaba algo, allí estarían para lo que fuera. Hasta ahí genial, sin embargo al llegar me encontré con un tipo rapado, gafas y barbas, la cara de mala ostia. Le pregunté amable si sabía quién era el/la monitor/a para la huella y tal. El notas, ni me contestó, miró a la pantalla, me abrió y como mucho masculló un “mira aquí”, para hacerme la foto. Yo no sé, si ese era o no su trabajo, o si no debía hacerlo porque se encarga de otros asuntos, pero la sensación fue que me estaba perdonando la vida el tipo. Cuando lo único que estaba haciendo era lo que me habían dicho en el email. No obstante, volví, al menos que me dijera ¿Dónde estaban las máquinas?, el tipo ni se dignó a moverse, me señaló con el dedo y dijo allí y allí hay salas de pesas. Bien, no. Mal.

Entré, después de esa sensación tan agria y me di cuenta de las diferencias ostensibles. Nunca creí que diez euros de diferencia dieran para tanto. En mi anterior gimnasio, con dos monitores que te hacían una rutina personal y casi con dos máquinas de cada tipo, valía sólo diez euros más. Aquí, con un tipo que me estaba perdonando la vida por hacerme la huella para entrar tenía una máquina de cada tipo, pero eso sí, un montón de pequeñas chorradas casi sin uso. Barreras para saltar, escaleras para dar saltitos, hasta un saco de boxeo, cosas que al verlas por primera vez piensas “wow, este gimnasio tiene de todo”, pero que para un viejo lobo como yo resultaba más “a este gimnasio le falta de todo y quien hizo la compra, sencillamente pilló una máquina de cada tipo sin ton ni son.” Eso sumado a los mensajes en la pared, sobre el dolor y la autosuperación, junto a una diminuta pantallita con videos promocionales que se repetían una y otra vez.

Al entrar en ese tipo de gimnasio lo percibes, un desfile de modelos en los que la mayoría eran personas que no habían pisado un gimnasio en su vida que llevaban el conjunto sport, que no tendría problemas con eso, salvo porque desconocían el código no escrito en todo gimnasio de “preguntar, mirar y esperar un momento, por si alguien está haciendo esa máquina en superserie”.

Aún así, no me quedaba otra, y así llevo durante un mes en el que vi, como fantasmas de verde a algún/a monitor/a, dónde vi menores andurreando, gritando y llorando en las máquinas sin que nadie les dijera nada hasta que, después de dos meses intercambié mis primeras palabras con una encargada. Mea culpa, no llevaba ese día toalla, que tal vez porque estaba aburrida, o tal vez porque de verdad existiera, aquel fantasma de verde se me apareció. Os juro que he ido por la mañana, por la tarde, por la noche, y no había visto a ningún monitor/a, salvo al tipo rapado, que entrenaba individualmente a alguien. Ahora entiendo su cara de mala leche al hacerme la huella, parece que “aquello no era su trabajo”, pero entonces ¿De quién coño es ese trabajo? Pues aquella tarde lo descubrí. Se me presentó con una toalla en mano, con cara de asco y casi como si me escupiera. “La toalla, perdona ee”. Yo, que sabía que la culpa era mía, asumí y no tuve problemas, pero el desprecio que destiló fue increíble, para luego verla “entrenando” a un tipo con cuatro ejercicios básicos que sabría alguien que lleva un mes en el gimnasio. Yo no entro en la cualificación de nadie, pero sí en los modales, y no sé hasta qué punto ese tipo de personas están preparadas para atender al público. No hablamos de profesionales de la medicina que se puedan permitir el lujo de ser despreciativos, en este caso, las formas fueron groseras.

Yo agradecí y devolví la toalla, porque soy persona civilizada, pero me quedó la sensación de extrañeza. ¿Qué tipo de negocios funcionan así? Luego lo vi, el gimnasio estaba lleno, era barato, tenía clases de guaspry o cualquier sucedáneo con nombre inglés, una fila entera de cintas, bicis y todo tipo de máquinas de cardio. El gimnasio estaba lleno, no hay nada así en mi barrio, un barrio masificado, ni a ese precio, así que se pueden permitir el lujo de funcionar así.

La lástima es que este tipo de concepto empresarial, con mucha tinta, mucha seda por fuera, y vacío por dentro, sin calidez humana triunfa y triunfará. Imagino que es el futuro, que ya no podré ir a un gimnasio familiar y que siempre me quedará aquel/la que digan: “Pues vete a otro, la gente se gasta el dinero en lo que quiere, a muchas otras personas les gusta.” Y así con todo, con todo. Las pequeñas empresas dirigidas con esfuerzo y cariño darán paso a las grandes multinacionales y franquicias ostentadas por gente que aprovecha el concepto de marca y suelta cualquier mierda, la familiaridad de conocer al tendero se borrará de un plumazo por el/la cajer@ desconocid@ de turno.

Igual es lo que toca, el signo de una época y no queda más que tragar, sin embargo es triste cuanto menos. Muy triste.

Lo que ha de venir

Lo que ha de venir en la situación actual es el auge del fascismo, que se aprovechará de la necesidad de la derecha y el centro de sostener una postura de fuerza frente a los retos que se le plantean a nivel económico. Este fascismo se camuflará con partes reaccionarias del liberalismo y desembocará en la radicalización de la derecha, que usurpará el poder, dando de lado a los liberales y enfatizando el carácter nacional.

Frente a esto, la izquierda, que sigue sin discurso, perdida en la marea de contradicciones y el lenguaje intelectual se convertirá en una basura al antojo de l@s más fuertes. No hay una oposición de izquierdas, porque la izquierda vive más preocupada por el lenguaje políticamente correcto y la correción moral que por la lucha.

La izquierda se ha debilitado.
1-Si la izquierda mantiene el discurso dicotómico del comunismo vs capitalismo, perderá, las lecturas y el análisis de Marx solo pueden servir de apoyo, nunca de alternativa, sus soluciones propuestas han sido un fracaso a la hora de ser interpretadas y dudo que ningún comunista sepa más de Marx hoy de lo que sabía Lenin en su época. Ergo la izquierda debe actualizar su diagnóstico y analizar las respuestas contra el capitalismo y el fascismos en auge.
2-Recupera el pueblo, recupera la gente. No al niño de la facultad, sino al futbolero que vive en un barrio de mierda, que curra de sol a sol y que solo quiere volver a acasa, tumbarse en el sofá y beberse una birra. A ese no le puedes hablar de lo que dijo su puta madre en una facultad, ni citarle viente autores para justificar tu discurso, a ese le tienes que hablar como habla la gente, tanto a él, como a la mujer que encima, tendrá que sufrir el entorno de una sociedad heteropatriarcal, donde en muchas ocasiones sea ella quien limpia y cocina.

3-La izquierda debe reflexionar y detenerse, ya no solo en movimiento aliados, sino en sí misma. Cuando uno se adentra en el discurso feminista, se encuentra que al final, hasta el movimiento se disgrega convirtiéndose en una confrontación, en una hidra, cuando uno estudia la anarquía en su rama social y de izquierdas tres cuartos de lo mismo. Yo soy anticapitalist,a yo antimediocapitalista de origen de la escuela de su abuela madre, yo soy feminista que critica al feminismo colonial e imperialista blanco, yo soy anticolonialista y me enfrento a la lectura colonial de la izquierda colonialista, etc… Creo que sucede, pegas un pisotón en el suelo y te salen viente gilipollas, cada uno de su padre y de su madre que abogan por una reinterpretación de la izquierda.

4-El lenguaje, la teoría y el relato. La izquierda debe reflexionar sobre el lenguaje que se ha autoimpuesto y que lastra un desarrollo intelectual, un lenguaje de carácter moral y cuaso-cristiano aburguesado que tiene más tabúes que libertades, lo que impide a la izquierda readaptar su discurso a los tiempos que corren y perder puta credibilidad.

5-La Doctrina Gandhi, el pacifismo barato, la paradoja de la tolerancia y la multiculturalidad. Reconozcámoslo, es un fracaso pretender integrar culturas que han nacido bajo paradigmas xenófobos, patriarcales y de desigualdad y buscar con esto que se consiga una sociedad tolerante, ecuánime y feminista. ¿Estáis gilipollas? Y luego el pacifismo barato, la historia ha demostrado que en ocasiones, por desgracia, el diálogo no ha sido suficiente. Ojalá todo se solucionase hablando, pero no siempre pasa así y tod@s convendremos en que gracias a que hubo gente que dio un paso al frente podemos votar, podemos manifestarnes, podemos tener vacaciones. Este absurdo gandhismo y sentimiento de Imagine hippie es una soga al cuello que acabará por asesinarnos.

¿Qué planteo?

-Un nuevo discurso que señale una jerarquía, es bueno que la izquierda se focalice en qué quiere conseguir, cómo lo hará y quienes estén en esos objetivos que se sumen, y quienes no estén, como mínimo que no estorben. El tiempo de disgregar y confrontarnos entre sí debería estar acabado, o como mínimo, detenido, porque la situación es desesperada y el fascismo no espera, no llama a la puerta, la derriba, y si nos pilla en paños menores o enfrentados, como en la guerra civil, ya sabemos cómo termina todo. Una vez se jerarquicen los problemas, la izquierda tendrá espacios de maniobra. No podemos hacer un debate del color de la mierda o será el puto fin. La izquierda debe reaccionar, debe jerarquizar. ¿Qué queremos conseguir? ¿Cómo conseguirlo? Ecuanimidad, solidaridad, feminismo, victoria frente a una economía de mercado, una idea de mejoría social, ¿Cómo conseguirlo? Mediante las vías que sean necesarias, valorando los pros y los contras.

-Es el fin de la hipocresía y el lenguaje de salón. La izquierda debe golpear intelectualmente, decir de una vez por todas aquí estamos. Crear y construir una cultura nueva que identifique estos valores y destruir toda cultura que suponga un enemigo de estos valores. La izquierda no puede tolerar al intolerante, aunque esto sea una contradicción, porque necesita marcar unos límites o acabará cayendo en un relativismo absurdo en el que todo valdrá y morirá entre mordiscos de sus miles de cabezas. La izquierda no puede apoyar una cultura misógina, ni una religión que sirve como doctrina y sumisión del ser humano. La izquierda debe mostrar firme frente a la teocracia y al liberalismo, y dar, por una puta vez una alternativa real. Un modelo real. No sirve un modelo comunista, sino uno nuevo. Debe crear un relato. Educación, legislación, ejército, hay que crear una nueva cultura y aspirar a transformar al ser humano en algo mejor, no a integrar todos sus defectos. La multiculturalidad está asesinando a la izquierda, porque está acogiendo a quienes no comparten sus valores. No se pacta con quienes imponen. Y dejarse de una puta vez de hablar como si fueran el puto Sartre. Hay que ser conciso, claro, contundente, mal hablado, pero conocedor, sabio, dispuesto al debate intelectual e histórico. No rehusar el duelo, pero siempre comenzarlo con el martillazo de la puta honestidad.

Bueno, pues molt bé, pues adiós

Me gustaría hacer un análisis serio, pero al final me queda una triste resolución de todo esto. La situación de Cataluña al final, ni ha servido para despertar a la izquierda, ni ha servido para dar un espacio de poder a la izquierda catalana, ni ha servido para mejorar nuestras condiciones ni la de l@s catalan@s. Al final, la situación se resume en que: Un puñado de adinerados burgueses decidió, sin que sirva como precedente, colaborar con una izquierda minoritaria, pero comprometida con la independencia, para elevar el asunto hasta sus máximas consecuencias. En la creencia, de que su posición adinerada no solo se quedaría igual, sino que mejoraría, al obtener mayor autogobierno, y todo eso, sin poseer el monopolio de la violencia y sin haber convencido a una mayoría aplastante de la población catalana. No un 50%, hablo de un 80% o un 90%. Y eso se traduce en que otra minoría adinerada burguesa entiende que el movimiento independentista se resultará en un perjuicio económico para ell@s; por lo que combaten el nacionalismo identitario con otro nacionalismo identitario.

El resultado es que un puñado de obrer@s sangran en las calles mientras est@s señor@s adinerad@s hablan a través de pantallas y se “exilian” y todo esto, no solo no ha despertado a la izquierda, sino que ha dado una justificación para que la extrema derecha pueda campar a sus anchas sin ningún tipo de pudor ni control.

Es decir, no solo, no ha mejorado su situación, sino que tampoco ha mejorado la nuestra y ha dejado a un sector de la izquierda entre dos fuegos, ambos enardecidos por banderas, símbolos y sueños de patrias propias del siglo XIX. Y claro, en ese caso te quedas pensando. ¿Me uno en un nacionalismo español a riesgo de compartir cama con la extrema derecha? O… Barajo la opción de apoyar a un nacionalismo catalán compartiendo cama con burgueses cobardes que huyen sin pudor alguno. El resultado es que elijas lo que elijas estás jodid@, porque sigue siendo, una vez más, una guerra de burgueses en la que quienes sangran son l@s obrer@s.

La única esperanza que nos queda es que es@s jóvenes sans culottes o partisan@s se escapen del control de la burguesía girondina y todo cambie. Cosa que ya os anticipo que de suceder, no desembocaría en un movimiento unísono, sino disperso, enfrentado en sí mismo y con, irónicamente, un águila bicéfala como descripción gráfica.

Disparo de salida

Se ha declarado el DUI y la realidad que venía relatando desde hace meses, años incluso sobre la muerte de facto de España o al menos de su articulación ha visto, desgraciadamente su inicio hoy. Han habido much@s responsables y los he ido señalando desde hace años.

Alea iacta est. Ya solo queda una carrera sin frenos, mar cómoda para la radicalidad. La pregunta no será cómo acabará todo esto, sino cuántos cadáveres contaremos y cuándo empezará la violencia. Si a alguien le pareció violencia y tensión lo que sucedió en Octubre que se aprieten los machos. Por algún lado estallará, y ojalá que no sea así, pero sucederá. Habrá que preguntarse, quién será el primero en levantar la mano. ¿Quién? ¿Quién cometerá la primera estupidez sin ser un político en un parlamento? ¿Quién apretará el primer “gatillo”?

La zanahoria y el control

Somos burros que persiguen una zanahoria, nos hicieron creer que podríamos cambiar. Que existe la opción de cambiar el mundo. Que nuestra música cambiará las cosas. Que nuestra paz cambiará el orden. Que nuestras ideas cambiarán el futuro. Qué estúpid@s. Somos burros detrás de una zanahoria y la ventaja es que la zanahoria siempre está cerca. Esperad, solo un poco más y mientras te haces más mayor, pierdes interés o te matan a trabajar, acabas hundid@, casad@ o preocupad@ por algo ajeno a ti o peor aún, algo demasiado cercano a ti que no lo puedes eludir. Os han engañado y no pasa nada. No pasa nada porque la mentira os permite seguir esta rueda absurda, porque la ilusión permite sostener el sistema, el orden y quizás lo que haya lejos de este orden sea muerte, caos o destrucción. Quizás lo que haya sea algo que no puedas controlar, que no puedas sentir, ni vivir, quizás es mejor así, engañar a un gran número de personas y mantener el status quo.

La izquierda ha sido desarmada con sus propias ideas, su discurso tolerante, su reconversión a la hipocresía lingüística, su exaltación de referentes como Gandhi, Lenon o Martin Luther King, la izquierda ha perdido y no van a ganar. Ni ell@s, ni un puñado de hippies cantarines, ni burgueses de facultades, ell@s no van a ganar, porque no conocen al ser humano. Es así, nos creemos la última grandeza de Dios, tenemos esa absurda idea y eso es una falacia, es una mentira, no tiene razón de ser. Somos la última mierda, somos odio, somos división, lo demás es puro hedonismo, una farsa, el amor, a medias, la comunidad, a ratos, y todo lo demás es una hermosa máscara.

Llevamos siglos con poderosos y oprimid@s, solo durante algunos años esto ha cambiado, durante el proceso de la baja Edad Media, donde la fuerza permitía a algunos ascender y formar casas reales que antes no existían, durante la Revolución Francesa o Rusa, durante la reconquista española y la conquista de América, son momentos, épocas donde cambian ciertas piezas, pero no nos engañemos más. La democracia es una zanahoria para el liberalismo de carácter global y neo-fascista, es un medio de control sutil, antes no usabas ninguna farsa, usabas a Dios o la violencia, ahora usas el espectáculo. Es eso lo que cambia todo.

¿Quién ha ganado? ¿Por qué el mundo no parece encaminarse hacia mayor libertad, sino control? Porque el ser humano es así, dejemos ya de una vez de divinizar al ser humano y asumir su naturaleza. Ya está, se terminó la pantomima del ser humano, de su bondad absoluta o de la virtud inherente a una mayoría. Eso es falso. Es más factible entender las mayorías populares como ñúes que huyen que como una manada de lobos que colaboran en una jerarquía.

Blade Runner 2049 Obra maestra del 2030

Pobres, han lanzado una obra maestra densa y lenta en los tiempos de nerds y del frikismo barato de nostálgicos hipster que te vomitan toda la filmografía de la Nueva Ola o de algún cineasta coreano. No una película, sino toda, hasta las películas más mierdosas. Es normal que la recepción haya sido desigual. No estamos en tiempos donde el público deguste este tipo de cosas, a la gente le gusta una mierda facilona rollo Marvel/Star Wars que haga aflorar el niño que lleva dentro o una película llena de clichés psicológicos. Un ritmo tan lento es algo que el gran público no admitirá y una película sin extravagancias en los tiempos del postureo freak también. Le sucedió casualmente a Blade Runner y le ha sucedido a ésta.

Blade Runner era la pregunta sobre la existencia de un replicante para consigo mismo, Blade Runner 2049 es en parte la respuesta del replicante. La atmósfera es idéntica y hubiera dado medio pie por ver ésta en la adaptación de Ghost In the Shell.

Contiene Spoilers.

En cuanto al guión, tiene algunas partes bajas, pero por suerte cuando Ryan hace de Ryan no se necesitan grandes guiones. Ryan no es un actor de época, en La La Land cumple y el Diario de Noa pues sirve, pero en donde él se caracteriza es su aspecto silencioso, Drive es el mejor ejemplo de ello. Y aquí es lo que hace, Ryan hace de Ryan. No puede hacer de Deckard, porque es imposible, no es Harrison Ford.

Yo resumiría la película en esta frase de mi propia cosecha. “Solo cuando no eres El Elegido, te conviertes en El Elegido.” Y es lo que sucede con su personaje, protagónico, hasta el punto que te crees su historia, y dices, joder, justo fue él, es él qué casualidad macho, pero lo compras; Para que luego te desmonten la idea y te digan, no, él es como los demás y saberlo le ha convertido en alguien especial. Porque hasta que no descubre que él no es el hijo perdido de Rachael se mantiene dubitativo, reflexivo y en eterna búsqueda, de sospecha sobre sí mismo; cuando tiene seguro que él es solo un replicante actúa de verdad.

Era fácil hilvanar una una historia sobre ciborgs que dudan de su existencia, porque ya teníamos precedentes del ciberpunk, de contentar a la audiencia con una película rápida donde saliera mucho Harrison Ford (Como hizo el mojón de Star Wars.) para que los que no nacieron en los ochenta se sientan ochenteros. Pero tardas casi una hora y media en ver a Harrison Ford, hasta entonces solo una pequeña grabación de audio y poquito más; y eso es un punto a favor.

La película es un viaje interior y va de la mano de la idea de que “somos especiales”, o al menos es una lectura subyacente que yo le añado. A él le llaman el “nuevo modelo”, la IA de la que está “enamorado” siempre le trata de una forma amorosa, diferencial, no parece solo una IA prediseñada, ese recuerdo que enlaza con la fecha le hacen verse como algo distinto, alguien distinto, el “milagro”. Para que, de golpe y porrazo, cuando tenías la duda de tu signo único alguien con toda la calma del mundo y sin esperarlo te dice a la cara “no eres especial”. Eres uno más. Sólo eres uno más. Y, Joe, quien hasta ahora sólo había buscado el sentido y la responsabilidad que tenía ser “ese elegido” ve, primero la decepción, después la depresión y por último comprende quién es y lo que debe hacer. Y solo en ese momento, en el que ya no es especial, se convierte en alguien especial. “¿Qué soy yo para ti?” Casi esperas que diga “Mi padre”, pero no lo hace, porque él es otro replicante, que ya no busca un sentido a la existencia. Sencillamente muere por algo más importante.

Que no caigan “lágrimas” sino “copos de nieve”, afianza más este concepto. Una verdadera oda de madurez sobre la misma pregunta. La nieve es más invierno, su proceso requiere de más frío, no cae como clavos, ni como lágrimas, baila mientras desciende por el cielo. La analogía parece un homenaje, pero no lo es, es la madurez de la pregunta. Ya no se pregunta quién es, o qué es el miedo, qué significa existir, ahora actúa y acoge las responsabilidades de sus actos que lo convierten en un ser vivo. Por eso no necesita un discurso, él no se está preguntando nada, ya tiene sus respuestas. Ambos salvan una vida, a Deckard, pero ambos lo hacen por motivos diferentes, uno aún dudando y respondiéndose a sí mismo, el otro lo hace desde la convicción. Roy no buscaba salvar a Deckard, pero la situación le obliga, sin embargo, Joe lo hace desde la voluntad.

Roy admite su muerte para hallar la respuesta a la existencia, Joe sacrifica su vida para encontrar su respuesta. Es un diálogo de madurez sobre el pensamiento de un replicante.

La fotografía es fascinante, y la ambientación, con el subtexto del apagón la hacen especial, requiere de varios visionados, pero se comprende mucho más. Ya no es un mundo lluvioso, no hay lluvia, y solo se ve una escena de lluvia cuando se muestra la libertad. Cuando la IA enamorada de Joe es libre. Totalmente diferente al discurso inicial de Blade Runner, donde la lluvia es un signo de decadencia, salvo al final, que sólo muestra la paz y la tristeza de la marcha de Roy.

Roy va unido a la concepción existencial basada en la muerte, el miedo y la memoria, todo lo que se perderá. Joe concibe la existencia sin grandes discursos, sacrificando su vida por otro, aceptando la vida y su labor habiéndolo escogido él. Joe pudo irse lejos, pudo haber seguido vivo, pero no lo hizo, decidió morir. Roy intentó escapar hasta el último momento, quiso vivir intensamente, no quería entregar la vida que le había sido dada hasta el final.

El único pero que puedo ponerle es a la música, hacen un sencillo y poco interesante copy/paste de Vangelis y eso me entristece. No aspiro a oír muchas veces esa banda sonora la verdad, es insustancial y meramente acompaña al film.

Dentro de veinte años quizás se comprenda mejor Blade Runner 2049. No creo que sea el film para esta generación de postureo hipster. No osbtante, me alegra el esfuerzo y el intento por atreverse a dar un ritmo lento y densidad a una película.

Si tuviera que hablar de las secuelas, remake o reboot que han salido por falta de ideas de Hollywood, para mí sólo hay dos que merecen la pena “Mad Max” y “Blade Runner 2049”, ambas ofrecen una visión novedosa de sus antecesoras y ambas con un discurso completamente distinto. A una se le achacaba el poco guión y el ritmo trepidante a la otra el ritmo lento y la densidad, ambas son obras maestras. Disfrutadlas ahora, que dentro de unos diez o veinte años serán, como Drive, obras de culto. Obras maestras.

Y al final sucedió.

Sia- Breathé me (Escuchar, mientras se lee.)

Lo han conseguido, enhorabuena. Lo habéis logrado. La política, l@s polític@s, las tertulias han conseguido lo que parecía imposible. Nos han roto en pedazos. Nos han quebrado en la violencia. Lo han logrado. Han roto esas amistades y esas familias que parecían durar para siempre. Lloro. Lloro. No por los putos discursos grandilocuentes sobre la libertad o la democracia, sino por ese amigo que ya no habla con su amigo, por esa madre que ya solo discute con su hijo. Lloro por ellos. Lloro por ellas.

Lo habéis logrado. Enhorabuena. Para salvar vuestros culos llenos de mierda y corrupción habéis echado a una España contra otra, o a una Cataluña contra otra. Y esto no va de discursos facilones sobre la legalidad, ni de discursos sobre lo que dijo Lenin de la autodeterminación, esto va sobre l@s que hoy sacan banderas nazis y golpean y sobre los que puede que el día de mañana hagan lo mismo, pero del otro bando.

Y no, tampoco va por ellos, ni por ellas, ni por las putas banderas, ni por el enfado. Sé que estás cabreado. Sé que estás cabreada. Que es difícil encontrar un curro. Que las cosas han cambiado y a veces no a mejor, eso lo sé, sé que es fácil dejarse llevar por el amor y el odio a algo, a alguien. Sé que es duro mantenerse firme, pero ¿Acaso no lo ves? ¿No ves a esos hermanos que ya no se hablan? ¿No recuerdas a aquellos hermanos que se mataron por nada?

Hablan más las habitaciones en silencio tras los gritos que las manifestaciones y la violencia. Hablan más las habitaciones vacías tras una despedida llena de odio. Las familias que van al lugar de siempre y ya no se encuentran. Los amigos que se evitan.

Entiendo, que para ti, unos son malos o malas, y los otros buenos o buenas, pero en el fondo. ¿Qué somos? Somos personas. Se nos define por lo que somos y no siempre por lo que hemos hecho en un momento puntual, ni por dónde nacimos. Lloro. Lloro por lo veo. Porque lo vivo. Hay algo que se ha roto. Puede que no fuésemos la mejor familia del mundo, pero ahora ya no somos ni familia; y cuando miras de reojo a tu familiar es que las cosas no funcionan.

Enhorabuena, TVE, TV3, A3, Inda, Marhuenda, enhorabuena, para vosotros todo esto es pura trinchera, estoy en un bando u otro. ¿Tú de cuál estás? ¿Estás conmigo o contra mí? Y luego, en una careta que no se cree nadie habláis de objetividad. Habéis plantado la tierra llena de semillas de odio y ahora, cuando la bestia se ha liberado y las familias se han roto. ¿Qué os queda? Vuestra inmundicia nos está costando cara. Lloro. Lloro.

Pero sé lo que está por venir. Sé quién es Rajoy y Gil-Robles. Sé quién es Rivera y Lerroux. Y sé, quién es Largo Caballero y Besteiro y quién Negrín. Sé a lo que conlleva esto. Estas banderas. Lo sé, demasiado bien y sé a dónde conducirá. Lo sé, porque los amigos ya no se hablan.

Por eso escribo esto… porque quiero impedirlo. Sí, yo, quién en el pasado me dejé llevar. Hoy, ya no más, he visto el camino. He visto la necesidad de no dejarse llevar por las alas de la rabia. Veo los lazos rotos, la madre que no se habla con su hijo. El afecto que ya no está. Por eso.

Aunque no importará. Han liberado a los perros y al final, el destino está escrito. ¿O no?