Libertas vel mors

Ideología, libertad o muerte.

La doctrina Gandhi

El movimiento de izquierdas vive sus horas más preocupantes, azuzados por la herencia de la Doctrina Gandhi se sienten tan abrumados por las ramificaciones de la nueva doctrina que deben seguir,  que son incapaces de saltar obstáculos frente a las contradicciones que la Doctrina Gandhi impone a cualquier revolucionario.

Contradicciones que afectan no solo al uso de la revuelta popular, sino a consideraciones de carácter ideológico, llegando incluso a renegar de ser llamados de “izquierdas”. Son alarmantes los sucesos de individu@s que deben acogerse a la Doctrina Gandhi de pacifismo absoluto ante todo, lo que lleva a personas de la misma ideología a enfrentarse las unas a las otras sin ninguna consideración derivada de esta Doctrina que ha debilitado, más aún si cabe, el movimiento.

De ahí se destaca, verbigracia, que mujeres feministas de izquierdas defiendan movimientos de carácter fanático religioso como el islam por motivos de la Doctrina Gandhi o que miembros del partido comunista piensen que son menos comunistas si usan medios tecnológicos, o peor aún que un anarquista revolucionario crea que la mejor salida es abandonar la propaganda por el hecho y lanzarse al activismo político atacando a todos y todas en todo momento, porque nada le satisface en su mundo multicolor de neo-hippismo anarquista.

O en el caso reciente de que much@s miembros de la Izquierda se sientan atrapados entre el filo y la pared al mentar las movilizaciones populares o el acatamiento estricto de la normalidad dentro de la estafa democrática.

La Doctrina Gandhi es muy sencilla y la describiré tranquilamente. La Doctrina Gandhi define para mí la corriente nacida de un prejuicio moral, que ha gobernado los movimientos de izquierdas desde los años sesenta y que lo ha llevado a una clara zozobra.

La Doctrina Gandhi: Sostiene que la Izquierda se encuentra en un estadío de superioridad moral si adopta una posición cristiana ante la confrontación contra el totalitarismo de derechas, esto se puede resumir fácil. Si algún personaje de la derecha reaccionaria se enfrenta a alguien de izquierdas violentamente mediante el uso de instituciones, de su poder, de su bien activo o de sus puños, la única defensa que tendrá la izquierda será el diálogo y poner la otra mejilla, en la creencia de que al no combatir la violencia con la violencia vive en una especie de superioridad moral. Es algo que l@s cristian@s han instaurado, y claro, eso afecta a la cristianización de la Izquierda; y hablando del caso concreto del nombre, Gandhi, el reflejo donde se miran much@s sostiene una postura que posiblemente sea el resultado de una herencia inglesa del cristiano mártir.

Esta Doctrina también sostiene un apartado multicultural adquirido por los movimientos sociales en los EEUU de los años sesenta; adoptar todo tipo de culturas en la creencia de que se enriquece necesariamente todos los aspectos de nuestra vida.

Esto que parecen pilares fundamentales de la Izquierda, nunca lo han sido, ni lo fueron durante la Revolución Francesa, ni durante el siglo XIX, porque la Izquierda, tanto en sus vertientes anarquistas como comunistas, como en todo tipo de movimiento revolucionario previo lo que buscaba no era la asimilación de culturas, sino la creación de una nueva cultura universal. El carácter multicultural nunca existió en ningún movimiento de izquierdas previo a Gandhi y a los hippies de los EEUU. Y no existió porque la multiculturalidad choca abruptamente con el ideario de revolución de la Izquierda.

Partimos de que toda cultura existente en la actualidad se basa en un sistema fundado en la desigualdad, en mayor o menor grado, por ende, la Izquierda debe respetar las culturas ya existentes, pero jamás aceptarlas, porque ello solo conlleva a asumir como necesaria esa desigualdad, que forma parte consustancial a las culturas ya conocidas. La Izquierda no debe cimentarse en una especie de miscelánea de culturas discriminatorias, porque el afán que tuvo la Izquierda desde que surgió fue la creación de una nueva cultura o un nuevo mundo más ecuánime.

Sin embargo, la Doctrina Gandhi ha pegado tan fuerte en la Izquierda que ha provocado una fragilidad que no existía y nos encontramos con personas dentro de la Izquierda que no paran de azuzar a los caballos de Apolo para que la Izquierda no vea el sol, sino que dude de sí misma, de su carácter necesariamente destructivo. La Izquierda no nace para aguantar los cimientos de la vieja cultura y del viejo mundo, la Izquierda nace para destruirlo, o al menos para cambiarlos, y no hay cambio sin desaparición. Respetar el viejo mundo como algo viejo y que no volverá a suceder y abrazar y crear un nuevo mundo donde no exista la desigualdad, al menos no de la forma en la que la cultura hasta el momento la ha concebido.

Cambiar un amo fascista por un amo teológico no es un buen acuerdo para la Izquierda y de ahí parte su gran derrota frente a una Derecha cada vez más libre, más fuerte y que carece de control sobre lo políticamente correcto.

La corrección política que servía a la Izquierda de medio de control y censura hacia la derecha, se usa ahora en su contra por parte de la Derecha para censurar y cazar a la Izquierda, y la respuesta identitaria e ideológica que ofrece la Izquierda carece de sentido y resulta tibia, porque el debate y la polémica son inútiles frente a paredes del plomo neofascista.

Hoy es el momento, es la hora de posicionarse o entraremos en un espacio de no retorno, y cuando vengan las huestes de atenienses imperialistas a doblegarnos pediremos ayuda a los espartanos que traerán otro tipo de dictadura. Cuando eso suceda, nos preguntaremos ¿Dónde estuvo el muro de la Izquierda para frenar esto? ¿En qué momento nos vimos tan acorralados y fuimos tan estúpid@s que no tuvimos más opción que escoger entre dos bandos dictatoriales?

La libertad de expresión

Hace no tanto hablé de la “Democracia de trinchera”, en este país, muy dado al cainismo no es extraño encontrar en todas sus capas este concepto de “Conmigo o contra mí”. Lo vimos en el seno de la izquierda de Podemos con Errejón e Iglesias, lo vimos en el PP cuando hubo divisiones entorno a Rajoy, lo vimos en el PSOE con Susana y Pedro Sánchez, lo vemos en cualquier ámbito con cierto carácter público. Un@s odian, otr@s aman.

El problema es que este no es un debate intelectual, sino un debate de prejuicios y de guerracivilismo. La libertad de expresión como la libertad debe formar parte de un debate de ideas y de conceptos propio de ilustrad@s y no de una pelea de bar entre aliados y enemigos.

El autobús con el mensaje transfóbico ha mostrado la otra cara de la otra España, si una de sus mitades se escandaliza por un tuit sobre enaltecimiento al terrorismo, la otra aprovecha este tipo de mensajes para lanzar su guerra y lo que no saben ambas partes es que llevan el debate por lo personal y no por las argumentaciones.

La libertad de expresión solo debe tener cuatro límites:
-Cuando alguien mancille tu honor en público con difusión nacional mintiendo sobre tu persona.
-Cuando existen amenazas reales, en el caso en el que alguien amenace de muerte a otra persona y exista un peligro real.
-Cuando exista una violencia verbal contra otra persona que suponga algún tipo de maltrato.
-Cuando alguien te acuse de un delito y sea falso.

Estos cuatro líuites son los únicos que debería existir en la libertad de expresión, porque el problema de la libertad de expresión no son las ideas, sino las personas que actúan según esas ideas.

Dudo que pueda hacer recapacitar a la otra España que se lanzaban a luchar contra la Ley Mordaza que la prohibición de este autobús es lo mismo que prohibir rapear sobre el rey. Dudo que lo comprendan porque aquí no hay lugar para el raciocionio, sino que es una simple guerra de trinchera, donde es más fácil colgar un  San Benito y usar categorías antes de arriesgarse a reflexionar sobre tus propias posturas y sobre el alcance del debate.

Si defiendo con uñas y dientes que alguien pueda tuitear y hacer humor negro sobre sucesos que han impactado a la sociedad, por muy vulgar y zafio que pueda parecer, ¿Con qué cara puedo censurar un autobús con este mensaje? ¿Es que mi sensibilidad vale más que la suya? ¿Es que mi opinión prevalece en base a una supuesta superioridad moral?

Si la defensa de una sociedad ante ideas discriminatorias es la ley, la prohibición, no hay sentido para diferenciar, un@s y otr@s son idénticos y mantienen una postura dictatorial. Y a este respecto solo me queda sentirme como el Marqués de Sade apresado por la monarquía y por los revolucionarios.

Si no estuviéramos en Europa

Tras las últimas noticias: El joven rapero condenado a tres años y Urdangarín que ni siquiera tendrá que salir de Suiza, junto a la multa de la infanta, sumado al suceso cuanto menos extraño del fiscal anticorrupción en Murcia. La sensación es amarga.

Amarga y llena de un terror sin nombre y es que como ciudadano de a pie uno realmente siente pavor. Pavor por el estado de la justicia. Pavor por el dominio absoluto de una mayoría en España que sigue viviendo bajo las mismas consignas que se usaron durante la dictadura. Pavor porque estamos viviendo en una circunstacia de miedo continuo. Miedo a si algún día un policía vendrá a mi casa a detenerme porque “yo dije tal” o “yo ofendí a aquel en las R.R.S.S.” Miedo porque nadie hace nada, miedo porque ya ni siquiera tienen el pudor de lavarse la cara.

Miedo porque no hay opciones dentro del entramado democrático que sepan expresar mi desconcierto y el de tantos otros y otras que se sienten alarmad@s. Miedo a saber que si no estuviéramos en Europa este país hubiera vuelto a fragmentarse en dos mitades, miedo a saber que tras el auge nacionalista en Europa es muy posible que Europa deje de existir en unos años. Miedo a ver a una gran parte de la población espectante, viéndolas venir como si no fuera con ell@s la película de un estado de derecho que se está desmantelando. Miedo a sentir que una mayoría de periodistas actuan como actuan a fuer de ser mercenarios. Miedo porque el movimiento político del cambio cada día que está en el congreso parece menos cambio y más virulencia camaleónica. Miedo porque a nivel global no existe una respuesta contundente ante los acontecimientos y la tibieza está resultando un mal mayor. Puede resultar irónico, pero Churchill, a quien no aprecio, tuvo la lucidez de mostrar que en tiempos de crisis la tibieza genera más problemas que soluciones.

Y también siento el deseo de expresarles a los que gobiernan mi consejo. Si no estuviéramos en Europa, ustedes, que tanto aman esta patria, hubieran sido los responsables de azuzar el polvorín y llenarlo de mechas; así que por favor, usen el cerebro, recuerden la historia de este país. No es muy difícil, cojan un libro de texto del colegio privado de sus hij@s y les animo a que se lean el siglo XIX en España, no el XX, que sé que se quedarían en la Guerra Civil española, les animo a que se lean lo que llevó a este país al cantonalismo, lo que trajo a los Saboya, lo que hizo que un tal Pavía entrase en el congreso. Les animo a que antes de actuar creyéndose inmunes, invulnerables, piensen. Sé que ustedes se sienten protegidos, porque una a una siguen ganando votos en las elecciones, pero cuando las cosas se tuercen, cuando las cosas se estiran, igual los votos no son iguales. Igual el número no es tan importante como el deseo de un país en paz, de un país en libertad y de un país mejor.

A una persona se la puede manejar por el miedo y la violencia una vez, quizás durante un par de años, décadas, pero si estiras, estiras y estiras, al final ya no se sabe cómo va a reaccionar esa persona.

Les pido que al menos laven su cara pública. Si no saben de historia, al menos, les conmino a que vean a los EEUU y el proceso de división social que está sufriendo por primera vez desde la Guerra de Secesión a causa de Trump, de quien ya hablé anteriormente.

No son tiempos fáciles y este país necesita de algo más que un reflejo de su sociedad en la clase política. Se necesita mucho más, muchísimo más. Se podría decir que necesitamos más de lo que posiblemente nos merezcamos.

Puede que mañana juegue otra vez el Madrid y todo se silencie, como madridista y futbolero lo deseo, pero sé que al final no habrá televisión ni ordenador que lo silencie y entonces, entonces, el más lúcido de los suyos dirá: “Igual nos pasamos un poco”

Si no estuviéramos en Europa…

El modelo filosófico post-sesenta

Cuando el modelo filosófico y social giraba entorno al sueño americano todo parecía un camino idílico entre el infantilismo y la guerra atómica, eso mantuvo los corazones occidentales en un letargo, sin embargo al final les estalló en la cara en forma de hippies.

Las élites que vieron un peligro, procuraron un ataque frontal contra el hippismo, sin embargo, al final, sencillamente supieron usarlo a su favor. Al igual que ahora llevas una camiseta del Che, el sistema asimiló el modelo filosófico del hippismo y lo readaptó.

-Hedonismo.
-Vive la vida.
-Paz y amor.

Lograron tras Vietnam dormir a toda una generación y los ecos de aquello aún petardean, ecos que ni siquiera el punk más transgresor supo vencer. Tras aquello el sistema asimiló el nuevo modelo filosófico, social y moral. Una reinvención del hippismo y la espiritualidad, el yoga, la vida saludable, las buenas maneras, el amor, la no violencia, fueron términos que se corrompieron hasta la saciedad para dar cabida a una nueva forma de dominación.

Ya lo adelantaban películas como Demolition Man, que además de ser un film simple de acción hacía una mordaz y cruel crítica a una sociedad de lo políticamente correcto, pero es que tras la irrumpción de Internet y de los años noventa el modelo sentó sus bases.

Libros de autoayuda, filosofía barata de mercadillo y espiritual unidas en un refrito potentísimo que da lugar a un sinfín de productos audiovisuales que hablan de historias de superación.

Todas siguen una estructura base.
1-Persona en posición social de desventaja sufre  o persona acomodada desconoce el sentido de la vida.
2- Sucede algo, por lo general alguien hace algo inusual en un espacio público a la vista de muchas personas.
3- Lanzan una moraleja final que pretende hacer cambiar tu forma de vivir y de pensar.

Por ejemplo, una persona sin brazos, ni piernas habla en público o hace algo en público que nadie creería y lanza un mensaje de superación y del “significado de la vida”, todo vestido de una patética forma de manipulación. Un hombre entra a una clase y de repente hace algo que nadie espera y les enseña a sus alumnos acomodados que tienen que vivir la vida ya sea con una historia trágica y de superación o con actos extravagantes que culminan en una moraleja existencial.

De esta propaganda de manipulación se destilan un par de ideas que no se cuentan, pero se intuyen.

1-Tú puedes ser cualquiera si te lo propones. Ergo, aunque tu vida sea una puta mierda si miras esta idea siempre creerás que todo va a mejorar o puede mejorar y que hay un amplio abánico para ser lo que yo quiera ser.

2-Solo tú puedes cambiar tu vida, ergo si no eres quién quieres ser ES CULPA TUYA.

3-No estamos viviendo de “verdad” la vida, aprende el “verdadero significado de vivir la vida”. Ergo, si te quedas en tu casa o trabajas o cualquier cosa caes en la tristeza de no estar viviendo la vida intensamente o verdaderamente.

Así pues nos encontramos con un sistema que genera una ilusión dentro del espectáculo, creando de ti un personaje de película que puede ser lo que desee, amén de crearte un sentimiento de culpa porque no estás haciendo lo que deberías hacer para vivir la vida, que da como resultado una fuerte insatisfacción y un deseo de hacer/ser más y más, que solapan con un mensaje hedonista, vestido de espiritualidad y filosofía de la mediocridad barata.

¿Por qué el sistema tomó el hedonismo del hippismo y encontró un filón en esta nueva versión del mártir consumista?

Porque encontró que toda persona es un mártir en potencia. Es innegable que de alguna forma masoquista el ser humano tiene facetas que le orientan a buscar el placer a través del dolor, ya sea sintiéndose culpable, o empatizando con las tristezas ajenas o entendiendo dolor como terror, buscando el miedo o emociones fuertes que derivan en una inyección de placer. Por lo que es perfecto generar un proceso de auto-culpa en una sociedad que además viene de una herencia moral cristiana, solo necesitaban readapta la culpabilidad y la penitencia cristiana a los nuevos tiempos, encontrando entonces consumidores insatisfechos que buscarán cualquier reclamo que les sirva para llenar sus vidas vacías y así poder limpiar esa culpa extraña que tienen.

Pero claro, este sentimiento de mártir no casa con todos los burgueses u obreros aburguesados en cuanto a moral y pensamiento, por lo que necesitaban dar una contrapartida y ahí entra el hedonismo hippie, este hedonismo se estructura en cierta indignación y a su vez en la búsqueda intensa del placer, por lo que creas un estado absoluto de insatisfacción que solo se solventa en pequeños momentos de felicidad facilitados por el sistema capitalista. El hedonismo genera deseo y el deseo genera insatisfacción en cuanto en tanto se ha conseguido ya lo que se desea o no se ha conseguido lo que se desea. Ahí tienes el cóctel perfecto para ambos.

Le das a alguien la opción de sentirse culpable y subsanar su culpa mediante el consumo y  a alguien que no quiera sentirse culpable la insatisfacción y necesidad de evadirse con su hedonismo mediante el consumo. Estás consiguiendo lo que buscas: Consumo.

El consumidor insatisfecho, a riesgo de parecer extraño, es el mejor consumidor, dado que la instatisfacción del consumidor trae consigo mayor consumo.

El consumidor culpable, a riesgo de parecer raro, es también el mejor consumidor, dado que consumirá y para suplir su pecado, volverá a consumir en algo que cree que le ayuda para limpiar su “alma”.

El sistema siempre gana con Paulo Cohelo y tod@s est@s imbéciles que te sueltan gilipolleces como que los niños son poetas porque vio un día a una niña saludar a las flores.

El modelo de izquierdas: La derrota

Podemos no difiere mucho de la destrucción que el PSOE sufrió durante La Segunda República, está padeciendo ese mal propio de las izquierdas, el cainismo autodestructivo que llevó a franceses revolucionarios a matarse entre sí, a rusos al guerracivilismo y a los anarquistas a jurar venganza por las afrentas recibidas por Bakunin de manos de Marx.

Yo ya lo anticipaba en otras entradas de este mismo blog, en esas entradas hablaba de la virtud del sistema capitalista, de la debilidad de la izquierda y en el último sobre Errejón y sus ideas peregrinas sobre el cine y los videojuegos y hablaba en un sentido amplio como en casi todos mis posts de la izquierda.

Hablo no para el necio, sino para el que sepa de qué va esto, para el que conozca los movimientos sociales y populares del pasado en Occidente. La izquierda está en ese punto en el que ocupa un espacio popular, pero el pueblo que la representa está perdido y enortado y sus cabecillas son los niñ@s list@s de la clase que no entienden de qué va la película.

El ejemplo lo tenemos hace un par de meses, la misma derecha que arrojó a los leones a Rita fue la que cerró filas de forma unánime para defenderla tras su fallecimiento. Y es que con lo que está sucediendo en Podemos, uno está más convencido en el camino que han tomado los catalanes de ERC, ell@s optaron por la unión y trasversalidad en el proceso, unieron fines con enemigos políticos y resulta frustrante ver como por unas migajas de poder Podemos se desmembra y da una imagen de infantilismo atroz.

El debate debe cambiar de tercio, yo siento discernir, pero el debate es mucho más profundo que hablar de unos u otros, es un cocepto de izquierda vencedora, una izquierda vencedora en la praxis no en la teoría.

Una izquierda que abandone los eslóganes y el neo hippismo que la ha mutilado y la ha convertido en un recipiente de egocentrismo. La izquierda debe formar un frente, un frente común y unido y disentir en privado no debe traducirse en un esperpento público. Así solo conseguirá desangrarse y morir irremediablemente.

Mucho se habla de la izquierda multicultural, de las minorías, de movimientos populares, de grandes y muy aguerridos “dichos” sobre el diálogo y el debate interno, lo que queda de todo eso es una izquierda que no se define, que no plantea un frente común sino una espiral de pequeños reductos que tiran cada uno a su lado.

La fórmula del éxito no es una izquierda dividida, es una izquierda conjunta y fuerte y Podemos es de todo menos eso ahora mismo, lo que se ha convertido en exceso de prepotencia sobre el debate interno, se ve de caras para afuera como una vergüenza.

Yo no busco líderes débiles, ni proyectos utópicos, busco una fórmula para frenar a una derecha cada vez más fuerte, más popular y más unida, lo que encuentro como tod@s es peleas internas, división, bandos y barones.

Hagan un poco de autocrítica y miren a la derecha, no todo es malo y su modelo es el modelo de la victoria, ganó Trump, ganó Rajoy, ganó el Brexit, ganó Reagan, pregúntense por qué y como decía el dicho: Si ves que algo le funciona a tu vecino, y a ti no, cópialo y procura mejorarlo.

Tal vez es que el ser humano…

Tal vez es que el ser humano siempre fue estúpido.

Tal vez es que creer que Miguel Ángel representa a la humanidad, es como creer que Charles Manson la representa.

Tal vez es que el ser humano necesita ser estúpido.

Tal vez es que no importe el grado de educación, sino que es necesaria esa estupidez.

Tal vez es que estemos loc@s, sol@s y perdid@s cuando no somos estúpid@s.

Capitalismo parte 2

Lo que pretendo en estas entradas e mostrar una parte del capitalismo que se ha mostrado inédito entre quienes quieren derribarlo.

1- El capitalismo está afianzado en una victoria biológica y natural. Es cierto que las ramas del árbol son culturales, heteropatriarcado, moralismo, pero la forma más pura de capitalismo está basado en la sensación natural y biológica del egoísmo o lo que es lo mismo el MIEDO A MORIR, el miedo INDIVIDUAL, que se manifiesta como un mantra SOCIAL.
2-Las alternativas de izquierda están basada en la MORAL CRISTIANA. Caridad, igualdad, son conceptos morales cristianos que llevan consigo una división o dicotomía de la realidad en BLANCO y NEGRO. Para el capitalismo violento el mundo es real y gris. Un capitalista puede acordar un contrato de comercio con un comunista chino, con un libertario norteamericano o con un estado representativo europeo y para el capitalista todos ellos son buenos clientes/vendedores si el capital fluye. No hay moral cristiana, para el capitalismo la moral es solo un medio subalterno que le importa poco o nada, y solo sirve para que el sistema cultural mantenga un status quo. Si existiera un estado comunista que mantuviera intacta la hegemonía del libre comercio, al capitalista le daría absolutamente igual y de ahí que un país como China sea el ejemplo más puro de lo que puede hacer el capitalismo.
3- La izquierda sigue en un movimiento popular infantil, donde pretende unir en un solo topic a toda la humanidad contra “los ricos”, y prentenden unirlos a tod@s de una forma ingenua, bajo la visión cristiana de bondad humana, una visión parcialmente falsa.
4- El capitalismo no crea sueños, los sueños los crean los que sirven al capitalismo. El sistema capitalista nunca prometió el sueño americano, en realidad no promete nada, no promete un mundo mejor, ni un futuro mejor, sencillamente se rige bajo la frase de “Si lo quieres lo puedes tener.” Esto es interpretado como algo positivo, pero el capitalismo no habla de utopías, no habla de un mundo perfecto lleno de personas felices, donde los humanos vivan felices y coman perdices. Oh no, eso no es así, el capitalismo es abierto. Te permite ser un@ hij@ de put@ o una persona medianamente honesta y bondadosa.

Continuará…

El capitalismo parte 1

El capitalismo es el sistema más humano que existe, su destrucción supone destruir una parte del ser humano. Y el hecho de una izquierda aburrida que solo engorda su estúpido activismo con falsas manifestaciones y una profunda ignorancia, soltando clichés argumentales y apelando a mayorías populares solo ayuda a que ganen los capitalistas.

Cuando veo a esos tipos engreídos de Wall Street, veo a tipos inteligentes, veo a hijos de puta concentrados en su éxito y su victoria, no necesita de ser moral, sino de ser real.

La victoria moral del humanismo de la izquierda es una victoria ilusoria. La izquierda está en decadencia no el capitalismo. El capitalismo sigue más fuerte que nunca, es un sistema que se retroalimenta, se fagocita a sí mismo y renace, una y otra vez y no se detendrá porque se inspira en las entrañas más puras del ser humano. Entrañas carentes de moral, la entraña del deseo, de la pasión, del egoísmo.

Si la izquierda pretende reorganizarse bajo la tutela de la diversidad cultural, los discursos de cuatro imbéciles encerrados en universidad, con manifestaciones pacíficas y sin plantear, ni desarrollar un pensamiento o alternativa que no sea un cuento de hadas solo está firmando su sentencia de muerte.

Populismo

La palabra populismo ha venido para quedarse. Para quedarse en la retina de los ignorantes que no saben ni qué significa y la usan. Para sustituir la palabra CRISIS. Ha venido para someter cualquier debate a confrontación televisiva. Ha venido para someter el intelecto en materia política a un espectáculo.

¿Es casualidad esta palabra? No. No es arte del azar, sino de una agenda que se ha calculado perfectamente.

Y para ello echaré la vista atrás. Y es que ha pasado mucho tiempo desde que una palabra tomó relevancia en el marco social y mediático. Fue cuando Zapatero ganó las elecciones que insistía en la palabra “Tolerancia”, hablaba de ella en cuanto tenía ocasión. Eran tiempos de cambio, las cuentas estaban saneadas y se podía hablar de inversión social, de derechos humanos y de integración, a fin de cuentas hablar de tolerancia era un modo de atacar la política de la guerra de Iraq. Por aquel entonces los albañiles tenían BMW y los “pringados” eran los que seguían estudiando, es curioso, ahora los que estudian siguen siendo “pringados” y los albañiles tienen que pagar el BMW con la pensión de sus abuel@s.

Cuando el PP tenía que hacer de oposición la palabra era “crisis”, la “crisis” que el gobierno negaba, la “crisis” que ya recorría las calles y destruía el país. Crisis, crisis, crisis, para movilizar a las masas, la complicación de tomar las calles contra Rubalcaba fue que las calles siguieron movilizadas. Una vez se ganaron los “indignados” eran una realidad que había que eliminar. La palabra “indignación” se mezclaba con “crisis” y tras el desalojo de las manifestaciones y la aparición de Podemos nació la palabra “casta”, que se usaba sistemáticamente para arremeter contra el establishment;

Es ahí donde apareció la panacea: Populismo, intentaron antes usar el término “bolivariano” e incluso volvieron con “terrorismo”, mientras la segunda sirvió para amendrentar a tuiteros, pero no caló hondo, sin embargo populismo, oh la lá, esa sí que entró bien profunda en la mente de una ciudadanía practicamente huérfana intelectualmente tras la LOCE, LOE y la actual LOMCE.

Populismo es al final sinónimo de: No sé cómo argumentar en tu contra así que te llamo populista y me apluadirán, sumado a que por supuesto soltaré algún argumento de “y tú más”.

Trump: El triunfo de la voluntad

Hay mucho que aprender de Trump, te guste o no.
Aunque le odies, aunque no comulgues con él.
Hay mucho que aprender de Trump.
De dónde ha llegado con toda la prensa en contra. Con todos los famosos e intelectuales en contra.

Uno repasa los discursos de Trump en los ochenta y encuentra a una persona cabal, con ideas proteccionistas en materia económica, pero nada extravagante o enloquecida. Por aquel entonces solo era un hombre de negocios y éxito, con una mirada reaccionaria, pero lógica.

Uno ve los discursos de Trump hoy y ve una cara distinta. Ha adaptado su discurso económico a cuestiones básicas: Islam, Latinos, Mujeres, es un mensaje de barra de bar. El mensaje que oirías de un grupo de gente de la calle. “Nos quitan el trabajo los extranjeros” “Los musulmanes son un peligro”, lo aderezas con una crisis económica provocada por la ambición de los bancos y tienes el cóctel perfecto. Una sociedad que creía en Obama y el cambio, que ha sido estafada por los mismo de siempre y ese sentimiento de decepción y pérdida de dignidad, el mismo sentimiento de la Alemania pre-Hitler.

Es un acontecimiento para analizar, no solo Trump, sino lo que le rodea.
1-¿Dónde queda el sistema democrático?
2-¿Dónde queda el sufragio universal?
3-¿Por qué para muchos Trump es un héroe?
4-¿Por qué el discurso del odio de Trump ha calado hondo?
5-¿Por qué la derecha está triunfando?
6-¿Por qué la izquierda se muestra tibia y secuestrada?

En próximos posts iré relatando el Triunfo de la voluntad de Trump.